El miércoles 19 de mayo visité el Instituto dónde seré sometida a la radioterapia, la técnica es para todos igual, una primer consulta en la que llevamos todos los estudios realizados, el especialista analiza y define las sesiones, en una segunda consulta que en mi caso será el 31 de mayo próximo me realizarán una simulación de la radioterapia y se marca la zona ha radiar, con tinta china, indeleble imagino, al día siguiente se inicia la radiación, que en mi caso será de 7 semanas consecutivas de lunes a viernes. Entre cada semana nos ve un médico para evaluar la marcha. Al finalizar deberé volver a ver al Dr. Badman.
En la primer consulta me atendió el Dr. Venanqui, fue muy amable, previamente le había tenido que dejar a su secretaria mi carpeta con todos los estudios, graciosamente en la carpeta tenía cosas personales que no debí dejar allí, como ser fotos de mis hijos, de Paloma y Remo (el perro de la casa), y todo lo relacionado al tratamiento de Lavenna. A esa altura me fue imposible separar las cosas, no sé que habrá pensado, pero antes que yo entrara había visto todos los folios.
Me revisó como siempre lo hacia el oncólogo, es una sesión rápida de masajes de mamas, cuello y axilas. Luego me hizo una serie de preguntas, como ser que operaciones tuve, enfermedades, partos, etc. y pasó a explicarme claramente en qué consistiría el tratamiento, que no era doloroso, que cada cuerpo reacciona diferente respecto de la piel no a todos le produce quemazón, pero me aconsejó no usar corpiños durante el tiempo que dure el tratamiento.
Me sugirió que no aumente de peso, había logrado luego de mucho esfuerzo entrar en el rango permitido por las máquinas, me aseguró que si aumentara de peso no podrían hacerme los rayos. Me costó mucho llegar pero me sentí muy bien de poder hacerlo y también pensé en cuantas personas deben estar limitadas y no deben poder recibir este tratamiento, no pude averiguar cuál es el límite en otros lugares o países.
Me restaba aguardar al 31 de mayo, es decir 62 días después de la última sesión de QT, mientras tanto seguiría con mi tratamiento para continuar adelgazando, me falta mucho para llegar a mi peso saludable, debo tener mucha perseverancia, espero lograrlo.
Llegó el día esperado, mi primer experiencia en esto de la radioterapia, llegué a las corridas al horario previsto, antes debimos pasar con mi hija Mar por la Bioquímica para que se haga unos análisis, como no le encontraba venas nos demoró más de lo pensado. No hay nada peor que una joven de mal humor a quien la pinchan varias veces para encontrar venas, en ayunas y por la mañana temprano.
Realmente son puntuales, a los 5 minutos de entrar un técnico me buscó en la sala para conducirme al lugar dónde se encontraban los aparatos, me habían informado que harían una simulación y me marcarían la zona con unos puntos tipo tatuaje. Me acordé que el día anterior había chateado con una compañera de trabajo, Patricia, que al saber lo de la simulación me dijo que le recordaba al operativo de escrutinio que tantas veces hicimos, también me recomendó no apurar mi regreso al trabajo, al parecer las cosas no estaban muy bien, en verdad a esta altura ya no extrañaba mi rutina de 32 años, más bien me preocupaba encarar de nuevo mis obligaciones sabiendo que habría migraciones de los Sistemas Operativos, lo que implicaría hacer cursos, estudiar e implementar lo nuevo, estando a unos 5 años de la jubilación, sinceramente no me producía placer ni fascinación alguna pensar en mi retorno.
Lo primero que me señaló el técnico es que debía desvestirme de la cintura para arriba completamente, incluyendo mi pañuelo de la cabeza y mi cadena. No sé que me produjo más pudor si mostrar mis pechos desnudos o mi cabeza con un incipiente y triste cm. de pelo, aunque parezca mentira me sentía muy incómoda por descubrirme. Me hizo acostar en una camilla muy dura, apoyando mi brazo derecho hacia arriba en un soporte de metal, girando el cuello hacia el lado contrario y sugiriendo que no respire profundamente, ni me mueva, ni hable, ni tosa, ni estornude. Que fácil!!! Luego de los primeros 5 minutos la posición resulta dura de mantener, se me acalambraban pies y manos, recuerdos que me dejara el malbendito paclitaxel, los dedos de los pies se me torcían hacia arriba, a los 15 minutos me quería morir. De cualquier forma traté de guardar la calma, pensaba en lo maravilloso que es el mar, su arena, el paisaje de una isla.
Junto al técnico trabajaba el Dr. Venanqui, se dictaban números de abscisa y ordenada, 30 de x, 27 de y, corregían, hacían girar el aparato que me apuntaba, también se movía la camilla hacia los lados y hacia arriba o abajo, luego el Dr. me marcó con un fibrón la zona afectada, cuando creí que terminaban, no estuvo de acuerdo con las imágenes y borró las marcas hechas en mi cuerpo para empezar de nuevo la tarea, en ese momento ya no podía pensar en nada para distraerme, solo cómo hacer para huir. Finalmente el técnico me hizo unos tatuajes con una aguja, sentí cada pinchazo y vi algo de sangre, no podía entender a quienes se hacen tatuajes como soportan eso en lugares muy sensibles y con el único motivo de lucir más bellos, según su criterio, el que no comparto en absoluto. Me he negado sistemáticamente a que mis hijos se hagan tatuajes, se los he prohibido terminantemente, ahora que me tocó pasar por esto tan simple, creo que ellos en realidad no se los hacen por temor al dolor.
Al concluir la tarea se acercó el Dr. para decirme que me había portado muy bien, (casi no me costó nada …) y que tuvo que corregir para tener más precisión, que debía ser perfeccionista. El técnico me dio un turno para dos días después para verificar las placas y al otro día recién comenzarían a radiarme. Generalmente creemos que todo será más rápido, pero los tiempos de los institutos y profesionales, son muy diferentes a los anhelados por nosotros, los impacientes.
Llegó finalmente el día de mi primera experiencia en esto de los rayos, hacía mucho frío y para llegar tuve que atravesar la ciudad cubierta de una densa y oscura neblina, me atendieron puntualmente a las 7:10 hs. de la mañana, una jovencita es la responsable de ubicarme en la camilla y aplicarme la radioterapia, es muy rápido y exento de dolor o molestias, me alegro muchísimo que fuera tan simple.
El viernes transcurrí por mi tercera sesión, hasta aquí no tengo síntomas adversos, Genial!!! Al salir acordé con Conrado, un sobrino de mi esposo, para ayudarlo a presentar un reclamo en una empresa de seguros porque tuvo un siniestro, una mujer abrió la puerta de su Renault Stepway justo cuando el pasaba por allí, recibiendo un buen golpe y arruinando su bicicleta, dada mi experiencia en siniestros, que en verdad nunca me tuvieron como protagonista, por suerte, pude ayudarlo. Anduve toda la mañana en el auto haciendo trámites y no sentí ninguna molestia, espero seguir así.
Por la tarde tuve consulta con el médico del Instituto Lavenna, Rubén me atendió muy diligentemente, me sorprendió un tanto encontrar en él a un profesional tan seriamente preocupado por el cáncer que padezco, me sugirió seguir con mi tratamiento pero aguardar a terminar los dos meses de radioterapia, para luego ajustar mi dieta, levantó mi ánimo diciéndome que realmente observaba que estaba haciendo las cosas muy bien, que siguiera así. Le aclaré que pensaba que mi participación de los grupos terapéuticos no debía incluir el tema de cáncer de mama, no porque fuera tabú sino porque no correspondía dar importancia alguna a eso, en ese ámbito. Respetó mi punto de vista. En realidad detesto tomar protagonismo por padecer una enfermedad, en los grupos debemos limitarnos a tratar la obesidad y sus implicancias, no me gusta ver miradas de pena o lástima, no sé si es orgullo, pero trato de hacer lo posible para que no sepan de esto. Siempre digo a mis amigas que mi cáncer no me provoca dolor o molestias, solo tengo que resistir el tratamiento de la enfermedad pero lo que me pone más fastidiosa es la gestión vinculada a ésta. Rubén tomó mis medidas para comparar las tomadas por la doctora que me vio en primera instancia, si bien en un mes bajé solo 5 kilos, las medidas bajaron muchos cms. por ejemplo mi muñeca disminuyó 8 cms. de diámetro. Es mucho no?
Le prometí a Rubén seguir en la misma senda y verlo en un mes. Por mi bien espero descender más y sentirme mejor conmigo misma, realmente me he abandonado inexplicablemente durante muchos años, poniendo como prioridades al trabajo, la familia, las obligaciones, sin darme cuenta que sin salud nada de eso importa, y para mi familia, que si me importa, sería una dolorosa carga muy pronto de seguir tan fuera de mi peso.
El lunes volví a la radioterapia, la jovencita que me irradia me sugirió algunos cuidados, usar desodorante sin alcohol, no depilarme con cera la axila, usar maizena, como en la época de las abuelas, mantenerme seca para no ampollarme, a medida que pasen los días iré notando cierta quemazón, espero no sea tan intensa. Debo reconocer que tengo suerte de hacer este tratamiento en plena temporada invernal, al fin una buena provocada por las demoras y contramarchas, deberé reconocer como acertado eso de … no hay mal que por bien no venga… siempre lo vi demasiado optimista a este dicho, error, error. De paso me he pescado un hermoso resfriado, ni en el peor momento de la QT con menos de 3000 globulitos blancos me agarré tamaño resfrío, pero como sabemos dura 7 días sin consulta médica y una semana consultando algún experto profesional. Solo debo poner empeño en no estornudar cuando me este irradiando con electrones, positrones, protones o como se llamen.
Descripción de un año de tratamiento de cáncer de mama, intervenciones quirúrgicas, Quimioterapia y Radioterapia y su influencia en una paciente.
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viernes, 23 de julio de 2010
lunes, 19 de julio de 2010
Capítulo XIII: Rumbo a la Radioterapia
Seguiría aguardando… Esto decía unos capítulos atrás cuando comentaba mis intenciones de ser atendida por el gran Blajman, desde hoy lo llamaré Dr. BADMAN, es mi pequeña venganza por hacerme sufrir tanta espera para que una vez acabada la QT pueda proseguir el tratamiento anticanceroso. Todos los especialistas sostienen debe ser emprendido cuanto antes parta matar las células degeneradas, tal cual, el 4 de mayo a dos días de tener que ser atendida por él para definirme los pasos a seguir, mientras caminaba por la Costanera, mi hijo me avisa que recibió una llamada para postergar mi turno al día sábado 8 de mayo alas 11 hs, es decir que lo veré, espero, habiendo pasado 38 días de mi última sesión de QT, a eso deberé sumar los días que pasarán hasta que el nuevo profesional, Radioterapeuta, me dé turno y me asigne un día y horario para iniciar el bombardeo, calculemos con optimismo 50 días.
Llegó el sábado 8 de mayo, no es común que una Clínica privada esté abierta un día sábado, pero tratándose de Badman todo es posible.
Por supuesto había muchas personas en la espera, incluso una secretaria, en otra oportunidad un día sábado no tenía secretaria debiendo arreglárselas solo con las carpetas de cada paciente y llamando a cada uno personalmente. Como siempre luego de hacer espera en la sala, pasamos de a tres pacientes al primer piso, el Dr. atiende en dos consultorios, conversaba con otra paciente quien me contó su historia, ocurren cosas sorprendentes, luego la detallaré en el capítulo de casos increíbles. Cuando me hace pasar al consultorio lo noto de buen humor, me sorprende diciendo ¡Que linda se te ve, que bueno el peinado!. No he logrado descubrir cuando habla en serio y cuando en broma, en general no es de hacer muchos comentarios y aún no lo conozco como para descifrarlo. Yo con el crecimiento incipiente de mi cabello usaba, aún, un pañuelo con extensiones añadidas. Antes de ir al otro consultorio, me agradeció el libro que le regalé hace 5 meses, con motivo de las fiestas, en realidad se lo había dejado a la secretaria y nunca supe siquiera si había llegado a su manos, era un libro de un autor que aprecio mucho, Eduardo Galeano, en realidad el día que tenía que retirar una orden para la QT, decidí pasar primero por una librería a comprarme un libro para disfrutar en mi obligadas vacaciones, pido que me muestren las obras de Galeano y casualmente la dueña de la librería era fanática de este escritor uruguayo, me cuenta que había superado un cáncer de pulmón y que se lo veía por TV en muy buen estado, era maravilloso escucharlo, sobre todo sus comentarios sobre las mujeres en el transcurso de la historia, no es para nada machista, le mencioné que tenía 70 años y realmente estaba muy bien, ella dudo de esta edad pero buscando en las contratapa de los libros pudo confirmarla. En ese momento me pareció bueno comprar un libro para regalarle al oncólogo que me trataba, recordando sus palabras acerca de que se operaría el tobillo y estaría muy aburrido, yo le sugerí que se dedicara a entretenerse leyendo o viendo películas, me pareció buena idea acercarle algún texto. Así fue que al buscar la orden de medicamentos, le dejé el libro, no sin cierta vergüenza, suponía que recibiría muchos regalos para las fiestas, de allí que me sorprendió muchísimo que se acordara del presente habiendo pasado casi 5 meses.
Luego de unos 15 minutos regresó para atenderme. Como siempre leía atentamente la carpeta de mi caso, me preguntó si terminé con el Paclitaxel, imaginaba mis dolores, se sorprendió que no me hubiese visto otro oncólogo después de la última QT, le aclaré que cada vez que me suspendían el turno con él, pensaba en pedir con otro profesional pero que no ganaba tiempo para nada. Me dijo que era necesario que empezara la radioterapia cuanto antes, que me derivaría a otro Instituto y al terminar volviera con él. Miró atentamente mis análisis, y me reviso como siempre, a pesar de mi sugerencia de que podíamos obviar esa revisación, yo podía hacerla sola, pero él insistió, haciendo algunas bromas sobre los 20 kg. que perdí y que como no le permitiría revisarme justo ahora que tenía menos kilos.
Le dije que me diera tiempo para hacerle algunas preguntas, accedió, pero cuando vio mi lista de consultas se espantó un tanto, igual me respondió amablemente, no le quedaba alternativa, pude sacarme algunas dudas, me recetó un complejo de vitaminas B para mejorar los pies entumecidos, me explico que tenía daño en los nervios periféricos gracias al clitaxel. Precisamente ese síntoma me preocupa mucho porque me impide conducir adecuadamente, he perdido la sensibilidad en la planta de los pies, lo cual dificulta las maniobras al no sentir los pedales del auto, si bien uno maneja de memoria, en mi caso en medio del proceso, cambié de auto y me cuesta mucho, si empeorara deberé dejar de conducir, lo que modificaría considerablemente mi independencia. Una vez más me hizo una broma, que por favor le avise por dónde andaría manejando para no encontrarme, me dio ganas de decirle que se lo debía al malbendito que él me recetara pero callé. Respecto a otras consultas, como en qué momento hacerme un control con una mamografía, me pidió que no me apurara, que primero termináramos los tratamientos. Otra de las dudas era si podía ya considerarme menopausica, pero me señaló que en absoluto, que las drogas me provocaban amenorrea, que me cuidara porque podía no estar verdaderamente en la menopausia, yo creía que era definitivamente así, veremos que sucede. Respecto a mi preocupación por transferir mis genes a mi hija, BRCA1 y 2, me dijo que en absoluto pensara eso, que cuando ella tenga 40 años se haga una mamografía, recién entonces, me preguntó su edad y comentó que tenía dos hijas de 23 y 20 años, y que dejara a la mía vivir tranquila, como si no lo hiciera, ja ja.
Me insistió con que me veía muy bien y al despedirme volvió a agradecerme el libro, haciéndome comentarios sobre éste. Sorprendente, pero hablar con él me levantó el ánimo.
Al lunes siguiente, a primerísima hora pedí un turno con el radioterapeuta, Dr. Venanqui, la secretaria me programó un turno para 9 días después, sería una primer consulta, tenía que llevar todos los estudios, en fin, debía seguir aguardado…
Llegó el sábado 8 de mayo, no es común que una Clínica privada esté abierta un día sábado, pero tratándose de Badman todo es posible.
Por supuesto había muchas personas en la espera, incluso una secretaria, en otra oportunidad un día sábado no tenía secretaria debiendo arreglárselas solo con las carpetas de cada paciente y llamando a cada uno personalmente. Como siempre luego de hacer espera en la sala, pasamos de a tres pacientes al primer piso, el Dr. atiende en dos consultorios, conversaba con otra paciente quien me contó su historia, ocurren cosas sorprendentes, luego la detallaré en el capítulo de casos increíbles. Cuando me hace pasar al consultorio lo noto de buen humor, me sorprende diciendo ¡Que linda se te ve, que bueno el peinado!. No he logrado descubrir cuando habla en serio y cuando en broma, en general no es de hacer muchos comentarios y aún no lo conozco como para descifrarlo. Yo con el crecimiento incipiente de mi cabello usaba, aún, un pañuelo con extensiones añadidas. Antes de ir al otro consultorio, me agradeció el libro que le regalé hace 5 meses, con motivo de las fiestas, en realidad se lo había dejado a la secretaria y nunca supe siquiera si había llegado a su manos, era un libro de un autor que aprecio mucho, Eduardo Galeano, en realidad el día que tenía que retirar una orden para la QT, decidí pasar primero por una librería a comprarme un libro para disfrutar en mi obligadas vacaciones, pido que me muestren las obras de Galeano y casualmente la dueña de la librería era fanática de este escritor uruguayo, me cuenta que había superado un cáncer de pulmón y que se lo veía por TV en muy buen estado, era maravilloso escucharlo, sobre todo sus comentarios sobre las mujeres en el transcurso de la historia, no es para nada machista, le mencioné que tenía 70 años y realmente estaba muy bien, ella dudo de esta edad pero buscando en las contratapa de los libros pudo confirmarla. En ese momento me pareció bueno comprar un libro para regalarle al oncólogo que me trataba, recordando sus palabras acerca de que se operaría el tobillo y estaría muy aburrido, yo le sugerí que se dedicara a entretenerse leyendo o viendo películas, me pareció buena idea acercarle algún texto. Así fue que al buscar la orden de medicamentos, le dejé el libro, no sin cierta vergüenza, suponía que recibiría muchos regalos para las fiestas, de allí que me sorprendió muchísimo que se acordara del presente habiendo pasado casi 5 meses.
Luego de unos 15 minutos regresó para atenderme. Como siempre leía atentamente la carpeta de mi caso, me preguntó si terminé con el Paclitaxel, imaginaba mis dolores, se sorprendió que no me hubiese visto otro oncólogo después de la última QT, le aclaré que cada vez que me suspendían el turno con él, pensaba en pedir con otro profesional pero que no ganaba tiempo para nada. Me dijo que era necesario que empezara la radioterapia cuanto antes, que me derivaría a otro Instituto y al terminar volviera con él. Miró atentamente mis análisis, y me reviso como siempre, a pesar de mi sugerencia de que podíamos obviar esa revisación, yo podía hacerla sola, pero él insistió, haciendo algunas bromas sobre los 20 kg. que perdí y que como no le permitiría revisarme justo ahora que tenía menos kilos.
Le dije que me diera tiempo para hacerle algunas preguntas, accedió, pero cuando vio mi lista de consultas se espantó un tanto, igual me respondió amablemente, no le quedaba alternativa, pude sacarme algunas dudas, me recetó un complejo de vitaminas B para mejorar los pies entumecidos, me explico que tenía daño en los nervios periféricos gracias al clitaxel. Precisamente ese síntoma me preocupa mucho porque me impide conducir adecuadamente, he perdido la sensibilidad en la planta de los pies, lo cual dificulta las maniobras al no sentir los pedales del auto, si bien uno maneja de memoria, en mi caso en medio del proceso, cambié de auto y me cuesta mucho, si empeorara deberé dejar de conducir, lo que modificaría considerablemente mi independencia. Una vez más me hizo una broma, que por favor le avise por dónde andaría manejando para no encontrarme, me dio ganas de decirle que se lo debía al malbendito que él me recetara pero callé. Respecto a otras consultas, como en qué momento hacerme un control con una mamografía, me pidió que no me apurara, que primero termináramos los tratamientos. Otra de las dudas era si podía ya considerarme menopausica, pero me señaló que en absoluto, que las drogas me provocaban amenorrea, que me cuidara porque podía no estar verdaderamente en la menopausia, yo creía que era definitivamente así, veremos que sucede. Respecto a mi preocupación por transferir mis genes a mi hija, BRCA1 y 2, me dijo que en absoluto pensara eso, que cuando ella tenga 40 años se haga una mamografía, recién entonces, me preguntó su edad y comentó que tenía dos hijas de 23 y 20 años, y que dejara a la mía vivir tranquila, como si no lo hiciera, ja ja.
Me insistió con que me veía muy bien y al despedirme volvió a agradecerme el libro, haciéndome comentarios sobre éste. Sorprendente, pero hablar con él me levantó el ánimo.
Al lunes siguiente, a primerísima hora pedí un turno con el radioterapeuta, Dr. Venanqui, la secretaria me programó un turno para 9 días después, sería una primer consulta, tenía que llevar todos los estudios, en fin, debía seguir aguardado…
viernes, 16 de julio de 2010
Capítulo XII: Cuestiones de peso
En todo este relato he omitido cualquier dato o información que tenga relación con un tema sumamente importante en mi vida, sin duda no es casual, el obviar el problema es producto de mi falta de aceptación, me refiero a que soy una mujer obesa, las consideraciones que hiciera la Dra. Dudero sobre que no podría hacerme rayos, no eran incorrectas, solo que por ser un tema sensible me dolió más la manera en que me o dijo. Así es que además de superar la QT debí luchar todo este tiempo para bajar de peso aceleradamente. Primero intenté por mi cuenta, suspendiendo las comidas que me gustan, dulces, etc. Pero cero actividad física, luego fui de Cristian Meier, un médico que es especialista en nutrición, me atendió muy amablemente, yo lo conocía de un tratamiento que había iniciado unos dos años antes, realmente lo aprecio, no sé si por lo gentil o por lo que dice Grace, Es un bomboncito!, que frivolidad no?. Lo cierto es que bajo su supervisión bajé kilos pero muy lentamente, hasta quedar en una meseta. Cristian además de su clínica privada es médico de Promoción de la Salud, organismo encargado de controlar las licencias médicas del personal de la Provincia, justamente cuando fui a justificar mis inasistencias lo encontré y tuvo la gentileza de hacerme pasar primera y atenderme personalmente, de esa forma se enteró de mi enfermedad, me dijo palabras de aliento y nos despedimos. Al salir me pareció ver las caras de las veintipico personas que estando antes que yo, no eran llamadas aún, me dio mucha vergüenza, pero si bien lo lamenté fue un caso claro de “tráfico de influencias”, caramba, ya que caí en eso podría usarlo para obtener ventajas de mayor relevancia no?
Sabiendo mi problema, a todas luces evidente por otra parte, Kiki, mi amiga, me comenta que me había inscripto en una charla del Dr. Lavenna, especialista de Bs. As., de una corriente opuesta con la que comulga Cristian, este Señor plantea solamente 4 comidas, eliminación total de harina, azúcares y alcohol, tratando a los obesos como adictos, de allí que plantea que no se le puede dar una líneas de coca a un cocainómano como premio. Es mucho más rígido en sus conceptos y cae bastante mal su elocuencia, pero creo que los gordos necesitamos ese rigor. Hace muchos años había presenciado una charla del Dr. Cormillon que me resultó un tanto mediático pero muy simpático. Ambos coincidían en que los hábitos de la sociedad moderna genera gordos, de todas las edades, lo más grave es que hay muchos niños obesitos. Mucha culpa tienen los avances tecnológicos, desde el lavarropas automático, la PC, las costumbres de Chatear, jugar, en la PC, en fin infinidad de tareas que invitan a estar horas sentados en lugar de caminar, pasear, jugar, quemando calorías.
Lo cierto es que Kiki me averiguo todo respecto del tratamiento de lnstituto Lavenna, incluso para que no le pusiera como excusa el costo se ofreció a prestarme el dinero para pagarlo, que es una cifra interesante por mes, casi 1000 pesos.
No sé si por necesidad o por ceder a la presión, concurrí para iniciarme en esta nueva experiencia, asistí religiosamente a las consultas con médica, nutricionista, Psicóloga, grupos terapéuticos, 3 veces por semana y gimnasia 2 veces por semana. En fin, es necesario estar convencida interiormente para tomar esta responsabilidad con la seriedad que se merece y en mi caso dejar de lado todas las obligaciones que puedan evitar que continúe con el tratamiento. Digamos que decidí pensar en mí primero y segundo y tercero, los demás …a embromarse…
En los grupos terapéuticos escuchamos testimonios (me hace recordar los devotos religiosos) de personas que tienen que perder 50, 40 o 5 kg. para llegar a un estado saludable, pareciera que es eficaz en el 100 por ciento de los casos, todos adelgazan rápidamente muchos kg. por mes, en promedio de 5 a 10 kg.. mensualmente, por supuesto que se debe cambiar la modalidad y cantidad de alimentos, sumado a realizar actividad física, no hay secretos en esto, es una ecuación matemática, para adelgazar debe ingresar al organismo menos combustible que la energía que se quema en el proceso de vivir. No hay milagros, aún cuando los gordos quisiéramos dormir y despertar delgados no existe esa opción, solo se logran los resultados en base a sacrificio, voluntad y perseverancia y para no recuperar lo perdido hay que mantener la conducta en el tiempo.
Desde el primer día de mayo puse todo mi empeño en este nuevo tratamiento, respeté las 4 comidas diarias, desayuno y merienda: café cortado con 4 fetas de queso de máquina, almuerzo: un caldo de verduras más verduras crudas o hervidas (una porción medida) más un filet de pollo grille o carne magra o pescado, más una fruta de postre, eliminé de mi vida las harinas y dulces, dado que soy adicta a ellos ha sido todo una revolución, además salgo a caminar diariamente a las costanera 40 minutos. Aún no veo gran descenso de peso, en 18 días solamente descendí 2,500 kg., de cualquier forma debo seguir en este camino, para favorecer mi estado físico desde todo punto de vista.
En una sesión de terapia de obesitos me encontré con una persona que aprecio mucho, quien fuera vicerectora del Verna en mis épocas de estudiante, me alegró que se acordara de mí, es muy agradable y tranquila. Al menos con ella puedo conversar de otros temas, no solamente sobre la obesidad y su tratamiento.
Las terapias de grupo se hacen muy interesantes, la Psicóloga que lleva adelante el grupo, Mariana, es muy competente y sabe conducir, el médico, Rubén, hace los aportes científicos desde lo fisiológico, el tema es dar pautas claras para que las personas no abandonen el tratamiento, la experiencia de cada uno sirve como estímulo, todos bajan de peso, hay quienes deben bajar 7 y otros 60 kg., si bien a todos nos cuesta, al parecer es aún más difícil el mantenerse una vez alcanzado el objetivo, para eso el Instituto propone sesiones especiales de mantenimiento dónde orientan y dan consejos para sostenerse, recién pasada esa etapa dan el alta, pero todos sabemos que se debe luchar toda la vida para mantener la conducta y no aumentar de peso.
Me impactó el caso de un señor de unos 65 años que debe bajar 70 kg. y lleva bajados 21, es insulino dependiente pero redujo la cantidad de insulina notablemente, al parecer se irá normalizando con el descenso. Es un muy buen ejemplo, es un hombre simple y sabio en sus apreciaciones.
Hay algunos casos cómicos, como una mujer que contó que para que su hijo de 5 años deje el chupete le propuso dejar ella también el cigarrillo, ambos pusieron sus objetos de adicción en una caja y en una oportunidad le propuso a su hijo tomar el chupete para poder satisfacer sus deseos de fumar. Increíble!. A partir de allí comentaba lo difícil que era para ella dejar de comer, al segundo día del tratamiento se comió 4 empanadas más un sándwich más la comida de la dieta. Yo pensaba que antes de pagar lo que sale el tratamiento debió pensar un poquito en que era lo que quería realmente, tan solo desde el punto de vista económico a mi me parece que debo poner un poco de entusiasmo en cumplir y no dejarse ganar por una porción de torta. Es una lucha pero como dicen … la única lucha que se pierde es la que se abandona.
Sabiendo mi problema, a todas luces evidente por otra parte, Kiki, mi amiga, me comenta que me había inscripto en una charla del Dr. Lavenna, especialista de Bs. As., de una corriente opuesta con la que comulga Cristian, este Señor plantea solamente 4 comidas, eliminación total de harina, azúcares y alcohol, tratando a los obesos como adictos, de allí que plantea que no se le puede dar una líneas de coca a un cocainómano como premio. Es mucho más rígido en sus conceptos y cae bastante mal su elocuencia, pero creo que los gordos necesitamos ese rigor. Hace muchos años había presenciado una charla del Dr. Cormillon que me resultó un tanto mediático pero muy simpático. Ambos coincidían en que los hábitos de la sociedad moderna genera gordos, de todas las edades, lo más grave es que hay muchos niños obesitos. Mucha culpa tienen los avances tecnológicos, desde el lavarropas automático, la PC, las costumbres de Chatear, jugar, en la PC, en fin infinidad de tareas que invitan a estar horas sentados en lugar de caminar, pasear, jugar, quemando calorías.
Lo cierto es que Kiki me averiguo todo respecto del tratamiento de lnstituto Lavenna, incluso para que no le pusiera como excusa el costo se ofreció a prestarme el dinero para pagarlo, que es una cifra interesante por mes, casi 1000 pesos.
No sé si por necesidad o por ceder a la presión, concurrí para iniciarme en esta nueva experiencia, asistí religiosamente a las consultas con médica, nutricionista, Psicóloga, grupos terapéuticos, 3 veces por semana y gimnasia 2 veces por semana. En fin, es necesario estar convencida interiormente para tomar esta responsabilidad con la seriedad que se merece y en mi caso dejar de lado todas las obligaciones que puedan evitar que continúe con el tratamiento. Digamos que decidí pensar en mí primero y segundo y tercero, los demás …a embromarse…
En los grupos terapéuticos escuchamos testimonios (me hace recordar los devotos religiosos) de personas que tienen que perder 50, 40 o 5 kg. para llegar a un estado saludable, pareciera que es eficaz en el 100 por ciento de los casos, todos adelgazan rápidamente muchos kg. por mes, en promedio de 5 a 10 kg.. mensualmente, por supuesto que se debe cambiar la modalidad y cantidad de alimentos, sumado a realizar actividad física, no hay secretos en esto, es una ecuación matemática, para adelgazar debe ingresar al organismo menos combustible que la energía que se quema en el proceso de vivir. No hay milagros, aún cuando los gordos quisiéramos dormir y despertar delgados no existe esa opción, solo se logran los resultados en base a sacrificio, voluntad y perseverancia y para no recuperar lo perdido hay que mantener la conducta en el tiempo.
Desde el primer día de mayo puse todo mi empeño en este nuevo tratamiento, respeté las 4 comidas diarias, desayuno y merienda: café cortado con 4 fetas de queso de máquina, almuerzo: un caldo de verduras más verduras crudas o hervidas (una porción medida) más un filet de pollo grille o carne magra o pescado, más una fruta de postre, eliminé de mi vida las harinas y dulces, dado que soy adicta a ellos ha sido todo una revolución, además salgo a caminar diariamente a las costanera 40 minutos. Aún no veo gran descenso de peso, en 18 días solamente descendí 2,500 kg., de cualquier forma debo seguir en este camino, para favorecer mi estado físico desde todo punto de vista.
En una sesión de terapia de obesitos me encontré con una persona que aprecio mucho, quien fuera vicerectora del Verna en mis épocas de estudiante, me alegró que se acordara de mí, es muy agradable y tranquila. Al menos con ella puedo conversar de otros temas, no solamente sobre la obesidad y su tratamiento.
Las terapias de grupo se hacen muy interesantes, la Psicóloga que lleva adelante el grupo, Mariana, es muy competente y sabe conducir, el médico, Rubén, hace los aportes científicos desde lo fisiológico, el tema es dar pautas claras para que las personas no abandonen el tratamiento, la experiencia de cada uno sirve como estímulo, todos bajan de peso, hay quienes deben bajar 7 y otros 60 kg., si bien a todos nos cuesta, al parecer es aún más difícil el mantenerse una vez alcanzado el objetivo, para eso el Instituto propone sesiones especiales de mantenimiento dónde orientan y dan consejos para sostenerse, recién pasada esa etapa dan el alta, pero todos sabemos que se debe luchar toda la vida para mantener la conducta y no aumentar de peso.
Me impactó el caso de un señor de unos 65 años que debe bajar 70 kg. y lleva bajados 21, es insulino dependiente pero redujo la cantidad de insulina notablemente, al parecer se irá normalizando con el descenso. Es un muy buen ejemplo, es un hombre simple y sabio en sus apreciaciones.
Hay algunos casos cómicos, como una mujer que contó que para que su hijo de 5 años deje el chupete le propuso dejar ella también el cigarrillo, ambos pusieron sus objetos de adicción en una caja y en una oportunidad le propuso a su hijo tomar el chupete para poder satisfacer sus deseos de fumar. Increíble!. A partir de allí comentaba lo difícil que era para ella dejar de comer, al segundo día del tratamiento se comió 4 empanadas más un sándwich más la comida de la dieta. Yo pensaba que antes de pagar lo que sale el tratamiento debió pensar un poquito en que era lo que quería realmente, tan solo desde el punto de vista económico a mi me parece que debo poner un poco de entusiasmo en cumplir y no dejarse ganar por una porción de torta. Es una lucha pero como dicen … la única lucha que se pierde es la que se abandona.
jueves, 15 de julio de 2010
Capítulo XI: Mis amigos
Durante todo el tiempo de mi proceso conté con la invalorable compañía de mi amigas, realmente nunca dejaron de apoyarme, levantarme los ánimos, me visitaban, organizaban reuniones, me hablaban por teléfono permanentemente, debo nombrar a Kiki, Grace, Susi, MariCarmen, Carmen, Marta, Liliana, Marta de Regatas, lo mismo mis cuñadas, Silvia, Chiqui, mis sobrinos, Marielo, Seba, Cristian, Leo, Valentina, compañeros de trabajo como Jorge, Miguel, Molle, Patricia, se acordaban de mí. El afecto de quienes nos rodean es importantísimo cuando hay que enfrentar situaciones difíciles.
MariCarmen fue a Cáritas para averiguar sobre unos medicamentos alternativos, del Dr. Crescenti, sabiendo que yo no tenía relaciones con la Iglesia, y que no me entusiasmaba lo alternativo, me insistió mucho, más que por convicción, para que su molestia no fuera en vano le dije que haría lo recomendado, debía ir a la iglesia cercana y lograr que el sacerdote me colocara en la lista de pacientes, luego viajaban a Buenos Aires y traían las drogas, inclusive Silvia habló con el presidente de Cáritas, Axel, para que me incluyera, pero debía hacerse vía la parroquia barrial . Mi hija fue a la Iglesia y le dejó una nota con mis datos al cura, al averiguar en Cáritas no había sido incluida, luego Liliana habló con algún cura amigo y como resultado recibí en mi casa la visita de un tal padre Diego, conversamos amenamente un buen rato, creo que presentía que yo no era muy devota, pero fue muy gentil en no indagar sobre eso, finalmente me trajeron los medicamentos, eran gotas con antioxidantes que había que tomar durante el proceso de quimio. Por supuesto las tomé sin estar convencida de que sirvieran para algo, pero valoré las molestias que se tomaron mis amigas.
La hermana de Susi, Elba, me mandaba unas gotas florales de Bach que también tomaba antes y después de la quimio, debo ser sincera y decir que me ofrecieron mil cosas más pero solamente tomé lo que menciono aquí. No llegué a comer gorgojos vivos por ejemplo, mi desesperación era menor a mi repulsión. Pienso que hay quienes pueden tener invertidas estas proporciones y se los comen. Quizás sea mal pensado de mi parte, pero tengo dudas sobre todo lo que veo que detrás tiene un negocio importante, me parece que hay quienes especulan con la buena fe de las personas y no me gusta para nada.
MariCarmen fue a Cáritas para averiguar sobre unos medicamentos alternativos, del Dr. Crescenti, sabiendo que yo no tenía relaciones con la Iglesia, y que no me entusiasmaba lo alternativo, me insistió mucho, más que por convicción, para que su molestia no fuera en vano le dije que haría lo recomendado, debía ir a la iglesia cercana y lograr que el sacerdote me colocara en la lista de pacientes, luego viajaban a Buenos Aires y traían las drogas, inclusive Silvia habló con el presidente de Cáritas, Axel, para que me incluyera, pero debía hacerse vía la parroquia barrial . Mi hija fue a la Iglesia y le dejó una nota con mis datos al cura, al averiguar en Cáritas no había sido incluida, luego Liliana habló con algún cura amigo y como resultado recibí en mi casa la visita de un tal padre Diego, conversamos amenamente un buen rato, creo que presentía que yo no era muy devota, pero fue muy gentil en no indagar sobre eso, finalmente me trajeron los medicamentos, eran gotas con antioxidantes que había que tomar durante el proceso de quimio. Por supuesto las tomé sin estar convencida de que sirvieran para algo, pero valoré las molestias que se tomaron mis amigas.
La hermana de Susi, Elba, me mandaba unas gotas florales de Bach que también tomaba antes y después de la quimio, debo ser sincera y decir que me ofrecieron mil cosas más pero solamente tomé lo que menciono aquí. No llegué a comer gorgojos vivos por ejemplo, mi desesperación era menor a mi repulsión. Pienso que hay quienes pueden tener invertidas estas proporciones y se los comen. Quizás sea mal pensado de mi parte, pero tengo dudas sobre todo lo que veo que detrás tiene un negocio importante, me parece que hay quienes especulan con la buena fe de las personas y no me gusta para nada.
miércoles, 14 de julio de 2010
Capítulo X: Recurriendo a la Psicóloga
Luego de la segunda sesión de QT, me sentía bastante mal físicamente, pero peor era mi estado anímico, le pedí al Dr. Blajman que me indicara una terapeuta que me ayudara a sobrellevar mis problemas sicológicos, me expreso que podía ayudarme una profesional que trabaja en el Instituto, Selva, así es que pedí turno con ella y por primera vez en mi vida fui a una consulta con una psicóloga. Me resultó muy agradable, le conté los más sintéticamente posible mis problemas vinculados al cáncer y las tramitaciones que exigieron de mi parte, le expresé que sentía impotencia y descreimiento, que me provocaba cierto grado de angustia, desasosiego no poder confiar en las personas que manejan los procedimientos del mundo del cáncer, desde empleados, médicos, técnicos, etc. Para Selva era lógico que me sintiera así, me preguntó si hacía algo para vencer esos sentimientos, que para ella eran absolutamente normales, dadas las condiciones por las que tuve que atravesar. Le dije que a partir de mi enfermedad había cambiado en mí muchos conceptos, que ingresé a una etapa de replantear mucha situaciones en mi vida, que había golpeado muy fuertemente en mis sentimientos, también me afectó algo que me dijera mi hijo: “mamá el tumor fue una forma que encontró la naturaleza de alertarte que debías dejar de pensar en los demás y ocuparte de vos”. En verdad creo que tiene mucha razón, no me parece que sea correcto adjudicar culpas a nadie, solamente yo he sido la responsable de abandonarme en muchos aspectos, tomé con exagerada responsabilidad las tareas que exigen atender una familia, el trabajo, la casa, en fin todo lo que hace a un hogar que siempre debe ser compartido en partes iguales por los esposos, solamente por mi exclusiva culpa cargué sobre mis hombros con todas las responsabilidades. Durante más de 24 años, viviendo en un barrio muy alejado, debí encargarme de los traslados de los chicos a la escuela, Institutos de inglés, clases de gimnasia, Club de Regatas, reuniones escolares de equipo, reuniones sociales, clases de natación, visitas médicas, compras de todo tipo, etc, solamente me salve de catequesis porque no le dimos formación religiosa a nuestros hijos. Durante años sentí que además de mi trabajo manejaba un remis. Además de sobrellevar el mantenimiento de la casa y los autos.
Le expliqué a Selva que había decidido dedicarme a hacer las cosas que me gustaran, leer, escuchar música, ir al cine, salir a caminar, visitar a mis amigas, aún si para cumplir con eso, debía pagar para que cuiden a mi madre.
De todo eso lo que más me gusta es la música, es maravillosa, me atrapan tantos y diferentes formas musicales de expresión, que jamás terminaré de conocer, de acuerdo a mi estado de ánimo me gusta el Blue, a la cabeza Eric Clapton, BB King, me gusta el Rock, internacional y nuestro, el Rock sinfónico, Pink Floyd, Yes, Peter Gabriel, Sting, U2 (Bono me apasiona), Joan Manuel Serrat (soy fanática de él), Caetano, Milton, Silvio Rodríguez, León Gieco (me parece un tipo muy solidario y coherente), me agradan grupos más modernos como Pearl Jam, comparto la música con mi hija Mar, ella es una estudiosa de cada grupo que le atrae, conoce la letra, los integrantes, su historia, etc., para mi compartir música o películas con las personas que aprecio me produce un inmenso placer, comentar con mis hijos sobre actores, guiones, sus actuaciones es maravilloso, por ejemplo con Mar fuimos a ver “El secreto de sus ojos” y le sugerimos a Mau que fuera, cuando regresó tenía un entusiasmo increíble y se jugaba a que ganaría el Oscar a la mejor película extranjera, nunca pensé que nos gustara tanto una película nacional, grande fue mi sorpresa con la actuación de Francella, que no era de mis artistas favoritos para nada, en fin realmente creo que ver o escuchar los hechos culturales en forma solitaria es menos conmovedor.
Mi enfermedad me llevó también a tomar la decisión de suspender mis estudios, debía preparar una materia, Lenguaje Java y la tesis para terminar la Licenciatura en Sistema, es una carrera muy interesante vinculada a mi profesión, que la hice con mucho gusto, aprendí mucho sobre Auditorias, Normativas Legales, Gestión de empresas, temas relacionados con la informática, siempre tuve la idea que es vital actualizarse permanentemente, para eso cuando la provincia dejó de tener políticas para capacitar a su personal, y dado que mi hijos eran lo suficientemente independientes, decidí emprender los estudios en forma académica, primero una carrera en la Facultad de Ciencias Hídricas, de Diseño multimedia para desarrollo Web y luego la Licenciatura en la Universidad Católica (debo reconocer que para ingresar en ésta debí expresar en forma escrita mi acentuado convencimiento religiosos, fue absolutamente hipócrita de mi parte, pero reconocer mi ateísmo me hubiese llevado meses de trámites y discusiones que no estaba dispuesta a padecer, puedo decir que durante todo un día fui la más devota de las creyentes). Suspender estos estudios no los vivo como un fracaso, a diferencia de mi abandono de la Facultad de Bioquímica, faltándome 10 materias, cuando en mi juventud decidí darle prioridad a mi carrera laboral, hacíamos cursos permanentemente, éramos examinados rigurosamente y sumado a eso la Facultad no contemplaba horarios especiales para quienes trabajábamos. Hasta hoy me pregunto si me equivoqué con aquella decisión.
Por supuesto que de estos temas del pasado no he conversado con la Psicóloga, a lo mejor por eso, luego de la segunda consulta, me dio el alta aseverando que no veía en mí ninguna enfermedad de características psicológicas que tuviera que tratar.
Le expliqué a Selva que había decidido dedicarme a hacer las cosas que me gustaran, leer, escuchar música, ir al cine, salir a caminar, visitar a mis amigas, aún si para cumplir con eso, debía pagar para que cuiden a mi madre.
De todo eso lo que más me gusta es la música, es maravillosa, me atrapan tantos y diferentes formas musicales de expresión, que jamás terminaré de conocer, de acuerdo a mi estado de ánimo me gusta el Blue, a la cabeza Eric Clapton, BB King, me gusta el Rock, internacional y nuestro, el Rock sinfónico, Pink Floyd, Yes, Peter Gabriel, Sting, U2 (Bono me apasiona), Joan Manuel Serrat (soy fanática de él), Caetano, Milton, Silvio Rodríguez, León Gieco (me parece un tipo muy solidario y coherente), me agradan grupos más modernos como Pearl Jam, comparto la música con mi hija Mar, ella es una estudiosa de cada grupo que le atrae, conoce la letra, los integrantes, su historia, etc., para mi compartir música o películas con las personas que aprecio me produce un inmenso placer, comentar con mis hijos sobre actores, guiones, sus actuaciones es maravilloso, por ejemplo con Mar fuimos a ver “El secreto de sus ojos” y le sugerimos a Mau que fuera, cuando regresó tenía un entusiasmo increíble y se jugaba a que ganaría el Oscar a la mejor película extranjera, nunca pensé que nos gustara tanto una película nacional, grande fue mi sorpresa con la actuación de Francella, que no era de mis artistas favoritos para nada, en fin realmente creo que ver o escuchar los hechos culturales en forma solitaria es menos conmovedor.
Mi enfermedad me llevó también a tomar la decisión de suspender mis estudios, debía preparar una materia, Lenguaje Java y la tesis para terminar la Licenciatura en Sistema, es una carrera muy interesante vinculada a mi profesión, que la hice con mucho gusto, aprendí mucho sobre Auditorias, Normativas Legales, Gestión de empresas, temas relacionados con la informática, siempre tuve la idea que es vital actualizarse permanentemente, para eso cuando la provincia dejó de tener políticas para capacitar a su personal, y dado que mi hijos eran lo suficientemente independientes, decidí emprender los estudios en forma académica, primero una carrera en la Facultad de Ciencias Hídricas, de Diseño multimedia para desarrollo Web y luego la Licenciatura en la Universidad Católica (debo reconocer que para ingresar en ésta debí expresar en forma escrita mi acentuado convencimiento religiosos, fue absolutamente hipócrita de mi parte, pero reconocer mi ateísmo me hubiese llevado meses de trámites y discusiones que no estaba dispuesta a padecer, puedo decir que durante todo un día fui la más devota de las creyentes). Suspender estos estudios no los vivo como un fracaso, a diferencia de mi abandono de la Facultad de Bioquímica, faltándome 10 materias, cuando en mi juventud decidí darle prioridad a mi carrera laboral, hacíamos cursos permanentemente, éramos examinados rigurosamente y sumado a eso la Facultad no contemplaba horarios especiales para quienes trabajábamos. Hasta hoy me pregunto si me equivoqué con aquella decisión.
Por supuesto que de estos temas del pasado no he conversado con la Psicóloga, a lo mejor por eso, luego de la segunda consulta, me dio el alta aseverando que no veía en mí ninguna enfermedad de características psicológicas que tuviera que tratar.
martes, 13 de julio de 2010
Capítulo IX: Novela del clitaxel
Esta droga merece un párrafo aparte, más allá de lo buena que pueda ser para aniquilar las células cancerígenas y junto a ellas las células de mi organismo con igual velocidad de reproducción, necesito contar las peripecias que tuve que hacer para obtener la droga a tiempo para cada sesión.
Primera sesión: Como conté anteriormente, el Dr. Blajman me hizo la ficha para llevar a la farmacia, eso ocurrió un 11 de enero, importa la fecha porque es temporada de vacaciones, el personal que sabe hacer su trabajo, suele estar de licencia y los que quedan a cargo, no tienen la menor idea, esto lo he sufrido siempre en todos los ámbitos, incluso en el laboral, siempre he tenido el triple de reportes de problemas de mis usuarios en esta época del año. Además ese día fue el último que trabajó el Dr. se licenciaría para someterse a una operación, pienso que todos sus pacientes habrán deseado su pronta recuperación, quizás por intereses un tanto egoístas, pero es lógico que así sea.
Como siempre debía tener las drogas para una fecha determinada. Reclamando insistentemente logré llegar al día de la Quimio con mi paquete de drogas. Al llegar al Instituto y entregarlas, la enfermera me señala que falta el kit de infusión, que el Paclitaxel requiere de un kit específico, no se puede usar otro. Como favor especial me dice que me dará uno de un paciente que falto a la cita, (primera idea que me vino a la cabeza, ¿será porque falleció?, no me animé a preguntar nada. Simplemente acepté la propuesta y me comprometí a devolverlo en la próxima sesión. Mientras me ponía la primer droga hable por el celular a la farmacia y a Iapos, me señalaron que mi médico no había puesto en la ficha el pedido del kit o set. Eso de estar en deuda me provocó una angustia importante, por eso a los pocos días traté de comprar el bendito kit en la farmacia, por mi cuenta, para devolverlo, pero me sorprendieron diciendo que no se vende por separado. Increíblemente, la droga no puede usarse sin el kit, no lo incluyen con el producto y tampoco se puede comprar separadamente. Qué paradoja verdad?
Segunda Sesión: Para devolver el Kit le pedí al Dr. Lucas que me hiciera el pedido de 2 kit además de las drogas, él accedió solícitamente entregándome las órdenes.
A la semana busco las drogas y me encuentro con que faltaban más de la mitad, como siempre la farmacia no sabía nada, me comunico a la Obra Social y me explican que el Dr. incluyo en un formulario de medicamentos, que trae renglones para varias drogas, más de un producto, que cometió un error debe poner un producto por formulario. Nunca entendí para que diseñan un formulario con varios renglones sino se puede poner más de un producto. Una incógnita más. Siendo las 14 hs., me informan que si consigo las órdenes antes de las 16 hs. me las pasarían para llegar a la fecha de la QT. Cual maratonista me dirijo al Instituto a pedir que algún Dr. me haga el favor, encuentro en la recepción a la Dra. Roxana que entiende mi problema y me hace las recetas, se lo agradecí sinceramente, además le dejé una orden de consulta porque me pareció que correspondía. Al fin pude devolver el kit.
Tercera Sesión: Persuadida de cómo debían hacerme las recetas, entregué a la secretaria mis órdenes con un resumen de todo lo que debía poner el médico que llenara los formularios, para mi sorpresa fue Blajman quien hizo las recetas, en forma correcta.
Cuando llegó el día de retirar los remedios, tampoco estaba el kit, debí regestionar nuevamente en Iapos, ahora no tenían la excusa de que el médico por error no lo incluyera, luego de unos días me entregaron todo lo requerido.
Cuarta Sesión: En esta oportunidad Blajman no me puso en la receta el kit, pero me di cuenta en cuanto me la entregó y la secretaria se encargó que me colocara las palabras mágica (set de infusión), le apliqué resaltador y una llamada especial para que no olviden el kit.
A la semana me hablan de la farmacia para decirme que Iapos no accedió a darme las drogas porque yo ya había recibido el tratamiento completo. Imaginen mi desconcierto, que interés podría tener de hacerme más sesiones de las definidas por el oncólogo, estuve sin dudas más cerca de abandonar el tratamiento que de someterme a sesiones extras. Me puse a repasar las fechas y posibles errores y deduje que el problema estaba en las dos órdenes hechas por Lucas y Roxana, Iapos contaría órdenes en lugar de miligramos de droga. Al comunicarme con Iapos les explico el posible error, la empleada al parecer no sabía sumar, por sesión me daban 450 mg. y en esa oportunidad me dieron en una orden 150 y en otra 300 mg., por suerte esta empleada recurrió a otra que supo sumar y reconocer el error, prometiendo entregar las drogas, le insistí que no olvidaran el kit.
Un viernes a la noche, pasadas las 23 hs, llevé a Mau a un boliche dónde había puesto una barra con unos amigos, (no recomiendo a nadie emprender tal negocio, ellos alquilaron la barra pagando toda la temporada por adelantado y luego se ocupaban todas los viernes para recuperar la inversión y ganar algo. Los días viernes llovía y no tenían chances de abrir así es que trabajo gratis tres meses, solo recupero lo invertido), al volver pasé por la farmacia a retirar los productos para la última Quimio y OH SORPRESA, TAMPOCO vino el KIT. Desesperada y abrumada llegué a mi casa y busque el sitio web oficial del Laboratorio GOBBI NOVAG y me dispuse a enviarles mail a todas las direcciones de correo que figuraban en las páginas del sitio, explicando mis problemas y solicitando que tengan sentido común para incluir con el producto el kit, si bien yo pensaba que no sufriría más sesiones, lo pedía para otros pacientes que pueden tener que pasar por lo que padecí.
Grande fue mi conmoción cuando me respondieron el mail, a continuación copio la respuesta así como otro correo enviado por mí y la segunda respuesta del Laboratorio.
--- El jue 25-mar-10, S***** De Angelis <********s@gobbinovag.com> escribió:
De: S****** De Angelis <*******@gobbinovag.com>
Asunto: Paclitaxel + Kit
Para: *******@yahoo.com
Fecha: jueves, 25 de marzo de 2010, 16:50
Estimada,
mi nombre es S***** De Angelis y soy el Gerente de Marketing de Gobbi Novag. Antes que nada le agradezco que se haya tomado el tiempo para escribirnos el mail en el que nos detalla la situación. Le cuento que lo que dicta el sentido común está totalmente alineado con lo que usted escribe. Sucede que, aunque usted no lo crea, para entregar el producto con el kit de infusión, debemos registrar un producto nuevo. Es por ello que lo que hacemos es comprarlo y luego a través de nuestros representantes de ventas entregárselos a los médicos que así lo requieren (según la zona, algunos los precisan y otros no). Me pondré a investigar cual es la razón por la cual el profesional de la salud que la atiende a usted, no recibió dicho kit, el cual se encuentra en stock apuntando a evitar que un error como el que usted menciona se repita.
Nuevamente agradeciéndole el tiempo dispensado a ayudarnos a mejorar y quedando a su disposición por cualquier otra inquietud me despido.
Cordialmente
S****** De Angelis
El 29/03/2010 10:01 p.m., M**** C**** T**** escribió:
S*****:
Realmente me ha sorprendido muy gratamente que se tomara el trabajo de responder mi inquietud, lo cual renueva mi confianza en que existen profesionales que toman su trabajo con la seriedad e idoneidad que corresponde, especialmente quienes son gestores de algo tan sensible como la salud.
El oncólogo que me atiende y determinó este tratamiento es el Dr. C**** B*l****, del Instituto **** de la ciudad de Santa Fe, en realidad a él solo le he insistido solicitando que en las órdenes de medicamentos no se olvide de colocar el pedido del Kit, para poder por mi cuenta hacer los reclamos en cada oportunidad. En ese Instituto funciona la sección de Quimioterapia, una de las más concurridas de esta ciudad, que sería el lugar dónde el representante de ventas debería entregar los set para que dispongan de un stock en forma permanente.
Como mencione en el e-mail, personalmente no creo tener más sesiones, pero me resulta gratificante que otras personas no deban padecer esos interminables y agotadores trámites.
Con profundo agradecimiento lo saludo atentamente. M**** C****
--- El 30-mar-10, S***** De Angelis <********s@gobbinovag.com> escribió:
Estimada
todo lo que recibamos con ánimo constructivo es bienvenido en nuestra empresa, así que los agradecidos somos nosotros por darnos la posibilidad de mejorar nuestro servicio.
Cordialmente S******
En definitiva puedo deducir de toda esta historia que cuando inscribieron esta droga lo hicieron erróneamente y que el Visitador Médico de Gobbi Novag que trabaja en Santa Fe se tomó tremendas vacaciones en enero, febrero y marzo de 2010. No me pareció buena idea conocer el nombre de esa persona, para evitar generar rencores que no me harían nada bien, solo espero que el Laboratorio le dé un descomunal tirón de orejas (en mi forma de escribir se nota la moral mojigatona que me impusieron en el colegio Verna, de monjas), sino el tirón sería de una parte más sensible.
Primera sesión: Como conté anteriormente, el Dr. Blajman me hizo la ficha para llevar a la farmacia, eso ocurrió un 11 de enero, importa la fecha porque es temporada de vacaciones, el personal que sabe hacer su trabajo, suele estar de licencia y los que quedan a cargo, no tienen la menor idea, esto lo he sufrido siempre en todos los ámbitos, incluso en el laboral, siempre he tenido el triple de reportes de problemas de mis usuarios en esta época del año. Además ese día fue el último que trabajó el Dr. se licenciaría para someterse a una operación, pienso que todos sus pacientes habrán deseado su pronta recuperación, quizás por intereses un tanto egoístas, pero es lógico que así sea.
Como siempre debía tener las drogas para una fecha determinada. Reclamando insistentemente logré llegar al día de la Quimio con mi paquete de drogas. Al llegar al Instituto y entregarlas, la enfermera me señala que falta el kit de infusión, que el Paclitaxel requiere de un kit específico, no se puede usar otro. Como favor especial me dice que me dará uno de un paciente que falto a la cita, (primera idea que me vino a la cabeza, ¿será porque falleció?, no me animé a preguntar nada. Simplemente acepté la propuesta y me comprometí a devolverlo en la próxima sesión. Mientras me ponía la primer droga hable por el celular a la farmacia y a Iapos, me señalaron que mi médico no había puesto en la ficha el pedido del kit o set. Eso de estar en deuda me provocó una angustia importante, por eso a los pocos días traté de comprar el bendito kit en la farmacia, por mi cuenta, para devolverlo, pero me sorprendieron diciendo que no se vende por separado. Increíblemente, la droga no puede usarse sin el kit, no lo incluyen con el producto y tampoco se puede comprar separadamente. Qué paradoja verdad?
Segunda Sesión: Para devolver el Kit le pedí al Dr. Lucas que me hiciera el pedido de 2 kit además de las drogas, él accedió solícitamente entregándome las órdenes.
A la semana busco las drogas y me encuentro con que faltaban más de la mitad, como siempre la farmacia no sabía nada, me comunico a la Obra Social y me explican que el Dr. incluyo en un formulario de medicamentos, que trae renglones para varias drogas, más de un producto, que cometió un error debe poner un producto por formulario. Nunca entendí para que diseñan un formulario con varios renglones sino se puede poner más de un producto. Una incógnita más. Siendo las 14 hs., me informan que si consigo las órdenes antes de las 16 hs. me las pasarían para llegar a la fecha de la QT. Cual maratonista me dirijo al Instituto a pedir que algún Dr. me haga el favor, encuentro en la recepción a la Dra. Roxana que entiende mi problema y me hace las recetas, se lo agradecí sinceramente, además le dejé una orden de consulta porque me pareció que correspondía. Al fin pude devolver el kit.
Tercera Sesión: Persuadida de cómo debían hacerme las recetas, entregué a la secretaria mis órdenes con un resumen de todo lo que debía poner el médico que llenara los formularios, para mi sorpresa fue Blajman quien hizo las recetas, en forma correcta.
Cuando llegó el día de retirar los remedios, tampoco estaba el kit, debí regestionar nuevamente en Iapos, ahora no tenían la excusa de que el médico por error no lo incluyera, luego de unos días me entregaron todo lo requerido.
Cuarta Sesión: En esta oportunidad Blajman no me puso en la receta el kit, pero me di cuenta en cuanto me la entregó y la secretaria se encargó que me colocara las palabras mágica (set de infusión), le apliqué resaltador y una llamada especial para que no olviden el kit.
A la semana me hablan de la farmacia para decirme que Iapos no accedió a darme las drogas porque yo ya había recibido el tratamiento completo. Imaginen mi desconcierto, que interés podría tener de hacerme más sesiones de las definidas por el oncólogo, estuve sin dudas más cerca de abandonar el tratamiento que de someterme a sesiones extras. Me puse a repasar las fechas y posibles errores y deduje que el problema estaba en las dos órdenes hechas por Lucas y Roxana, Iapos contaría órdenes en lugar de miligramos de droga. Al comunicarme con Iapos les explico el posible error, la empleada al parecer no sabía sumar, por sesión me daban 450 mg. y en esa oportunidad me dieron en una orden 150 y en otra 300 mg., por suerte esta empleada recurrió a otra que supo sumar y reconocer el error, prometiendo entregar las drogas, le insistí que no olvidaran el kit.
Un viernes a la noche, pasadas las 23 hs, llevé a Mau a un boliche dónde había puesto una barra con unos amigos, (no recomiendo a nadie emprender tal negocio, ellos alquilaron la barra pagando toda la temporada por adelantado y luego se ocupaban todas los viernes para recuperar la inversión y ganar algo. Los días viernes llovía y no tenían chances de abrir así es que trabajo gratis tres meses, solo recupero lo invertido), al volver pasé por la farmacia a retirar los productos para la última Quimio y OH SORPRESA, TAMPOCO vino el KIT. Desesperada y abrumada llegué a mi casa y busque el sitio web oficial del Laboratorio GOBBI NOVAG y me dispuse a enviarles mail a todas las direcciones de correo que figuraban en las páginas del sitio, explicando mis problemas y solicitando que tengan sentido común para incluir con el producto el kit, si bien yo pensaba que no sufriría más sesiones, lo pedía para otros pacientes que pueden tener que pasar por lo que padecí.
Grande fue mi conmoción cuando me respondieron el mail, a continuación copio la respuesta así como otro correo enviado por mí y la segunda respuesta del Laboratorio.
--- El jue 25-mar-10, S***** De Angelis <********s@gobbinovag.com> escribió:
De: S****** De Angelis <*******@gobbinovag.com>
Asunto: Paclitaxel + Kit
Para: *******@yahoo.com
Fecha: jueves, 25 de marzo de 2010, 16:50
Estimada,
mi nombre es S***** De Angelis y soy el Gerente de Marketing de Gobbi Novag. Antes que nada le agradezco que se haya tomado el tiempo para escribirnos el mail en el que nos detalla la situación. Le cuento que lo que dicta el sentido común está totalmente alineado con lo que usted escribe. Sucede que, aunque usted no lo crea, para entregar el producto con el kit de infusión, debemos registrar un producto nuevo. Es por ello que lo que hacemos es comprarlo y luego a través de nuestros representantes de ventas entregárselos a los médicos que así lo requieren (según la zona, algunos los precisan y otros no). Me pondré a investigar cual es la razón por la cual el profesional de la salud que la atiende a usted, no recibió dicho kit, el cual se encuentra en stock apuntando a evitar que un error como el que usted menciona se repita.
Nuevamente agradeciéndole el tiempo dispensado a ayudarnos a mejorar y quedando a su disposición por cualquier otra inquietud me despido.
Cordialmente
S****** De Angelis
El 29/03/2010 10:01 p.m., M**** C**** T**** escribió:
S*****:
Realmente me ha sorprendido muy gratamente que se tomara el trabajo de responder mi inquietud, lo cual renueva mi confianza en que existen profesionales que toman su trabajo con la seriedad e idoneidad que corresponde, especialmente quienes son gestores de algo tan sensible como la salud.
El oncólogo que me atiende y determinó este tratamiento es el Dr. C**** B*l****, del Instituto **** de la ciudad de Santa Fe, en realidad a él solo le he insistido solicitando que en las órdenes de medicamentos no se olvide de colocar el pedido del Kit, para poder por mi cuenta hacer los reclamos en cada oportunidad. En ese Instituto funciona la sección de Quimioterapia, una de las más concurridas de esta ciudad, que sería el lugar dónde el representante de ventas debería entregar los set para que dispongan de un stock en forma permanente.
Como mencione en el e-mail, personalmente no creo tener más sesiones, pero me resulta gratificante que otras personas no deban padecer esos interminables y agotadores trámites.
Con profundo agradecimiento lo saludo atentamente. M**** C****
--- El 30-mar-10, S***** De Angelis <********s@gobbinovag.com> escribió:
Estimada
todo lo que recibamos con ánimo constructivo es bienvenido en nuestra empresa, así que los agradecidos somos nosotros por darnos la posibilidad de mejorar nuestro servicio.
Cordialmente S******
En definitiva puedo deducir de toda esta historia que cuando inscribieron esta droga lo hicieron erróneamente y que el Visitador Médico de Gobbi Novag que trabaja en Santa Fe se tomó tremendas vacaciones en enero, febrero y marzo de 2010. No me pareció buena idea conocer el nombre de esa persona, para evitar generar rencores que no me harían nada bien, solo espero que el Laboratorio le dé un descomunal tirón de orejas (en mi forma de escribir se nota la moral mojigatona que me impusieron en el colegio Verna, de monjas), sino el tirón sería de una parte más sensible.
lunes, 12 de julio de 2010
Capítulo VIII: Segunda etapa de la QuimioTerapia: Paclitaxel
Las sesiones con esta droga fueron mucho más lentas, demoraban hasta 5 horas, me producían sueño, debía estar acostada siempre porque me mareaba durante su aplicación. Requiere tomar corticoides previamente para evitar reacciones adversas.
Pero lo peor se produce a las 48 horas, ataca médula ósea, así es que el dolor de huesos de la cintura para abajo es indescriptible, insoportable, tomé Ibuprofeno, Mar me inyectó Diclofenac y nada. Durante 4 días estuve muriendo de dolor, solo pensaba que si las 3 siguientes sesiones me producirían eso, renunciaría totalmente. Además me provocaba granos en la cabeza, ampollas, entumecimiento de pies, prurito, en fin, intolerable. No creo tener el umbral de dolor tan bajo, mi experiencia es que pasé dos partos con bebes de más de 4 kilogramos, sin gritar, en el primero tuve desgarros que exigieron 27 puntos, y no proferí grito de dolor alguno. También, ya casada, padecí meningitis y si bien los dolores de oídos y cabeza eran insostenibles, nunca necesité insultar o llorar desgarradoramente como en esta oportunidad.
El control lo tuve con el Dr. Lucas, un joven apuesto, al que le exprese mis problemas de dolor, me dijo con absoluta tranquilidad que se debió a que tomé poca cantidad de corticoides previamente, que bloquean los efectos en la médula ósea. Para ser sincera, debo decir que el Dr. Blajman olvidó recetarme corticoides y como la enfermera me había señalado que si me indicaba Paclitaxel debería hacer una premedicación, cuando busqué el recetario para la primera sesión le pregunté a la secretaria al respecto y ella habló por teléfono con alguien y me indicó la dosis de corticoides, dos pastillas de 4 mg. 12 horas y 6 horas antes de la QT. Lucas me indicó el doble.
A las 48 horas de la 6ta. sesión. 2da. de Paclitaxel, recordé a la madre y hermana del Dr. Lucas, mencionándolas cada cinco minutos, lo quería matar, el dolor era agobiante, insufrible, tomé cuanto calmante, analgésico, antinflamatorio encontré en mi casa y nada. Por supuesto fui al control convencida que me daban morfina o no me hacía la próxima sesión. Al tercer día mi cuñada me acercó unas pastillas de Klosidol y mejoré muchísimo, era la droga adecuada.
En esta oportunidad me atendió el Dr. Yonosen, en cuanto le conté mis dramas me receto Klosidol, es un opioide sintético cuyo mecanismo de acción central consiste en producir un bloqueo sináptico, a nivel del complejo Tálamo óptico - Lóbulo prefrontal, que constituye el centro de la percepción dolorosa y la reacción psicológica acompañante. Debía tomarlo ni bien terminara la sesión aún cuando los dolores se iniciaran a las 48 horas. Logré controlar el dolor muchísimo más. Desde entonces puedo decir que soy devota de San Klosiopio, no digo que me hice adicta, pero admiro muchísimo esta droga y llevo un blister en la cartera por las dudas, si me notan como “colocada” sepan disimular.
El control de la tercera sesión lo hice con la Dr. Roxana, me resultó agradable, insistió con iniciar la radioterapia en cuanto antes, al terminar la QT.
Finalmente transcurrió el tiempo y finalicé las 8 sesiones. Me sentía feliz y no veía la hora de ir al control, en este caso con el oncólogo titular ya reintegrado a sus tareas, solamente que me dieron el turno para un día un tanto lejano, debía transcurrir un mes y tres días. Me armé de paciencia, me dediqué a hacer una vida muy sana, comiendo verduritas, frutas y saliendo a caminar diariamente a la costanera, realmente es una hermosa zona de recreación, da gusto caminar por ella.
El día anterior a la consulta me suspendieron el turno porque el Dr. Blajman no estaría en la ciudad, me pasaron para el 6 de mayo a las 20 hs, once días después del turno acordado, además previendo que luego de un período de ausencia la consulta de las 20 hs, puede ser que se concrete a las 3 de la mañana, siempre y cuando ese día no juegue Colón (en algún momento explicaré esto). Tuve dudas si pedir un turno con otro médico, pero me pareció importante que la definición de los pasos a seguir, los haga quien tenía toda mi confianza. Tengo demasiadas dudas sobre todo lo relacionado con mi enfermedad como para sumar incertidumbres sobre el profesional. Seguiría aguardando…
En medio de mis sesiones con Paclitaxel rompe huesos, tuve un problemita que nada tuvo que ver con mi tratamiento, pero me afectó bastante, mi hijo Mau chocó con mi auto a una conductora que cruzó un semáforo en rojo destruyéndose ambos vehículos, por suerte salieron ilesos, viendo el estado de los autos, se puede decir que milagrosamente no tenían daños físicos. A Mau lo salvó llevar el cinturón, creo que en cierta forma nació de nuevo, como madre debo decir que nada más debe importar, solamente que él estuviera bien, la imbécil que cruzó en rojo sin luces ni cinturón de seguridad, por suerte quedó viva. Como soy muy previsora los 2 autos que tenemos tienen seguro contra todo riesgo, esto porque si bien nunca tuve algún siniestro, familiarmente tuvimos que afrontar varios que significaron la pérdida de 3 o 4 autos. Es increíble pero la compañía de seguros al no existir cámaras que filmen el suceso, para evitar juicios prefiere acordar culpas concurrentes, aunque me opuse a eso porque me parecía que la persona que violó tantas ordenanzas debía pagar, la compañía le pagó el auto y me pagó el mío, salvo una franquicia que debía hacerse responsable el seguro de la tonta. Hasta ahora no he podido cobrar, sigo haciendo notas de reclamos, enviando carta documento con abogado, etc.
Lo lamentable fue que durante dos meses no conté con el auto en el que me manejaba y debí hacer innumerables trámites en los seguros, vender mi auto como chocado, transferirlo, hacer todos los trámites, formulario 07, 12, 9999 etc. Finalmente como se vendió a una persona de Córdoba, hice la Denuncia de Venta, pero cuando debía retirarla me informaron que tenía una multa en Buenos Aires por manejar hablando por celular en el año 2007, siendo que yo compré el auto en el 2008 y el registro lo sabe porque tiene el legajo, pero vean, igual hay que pagar la multa, por Internet, intenté pagar aunque bajo protesta, pero según el Sistema no existía tal multa, hasta hoy no pude terminar el trámite, espero que el auto en Córdoba no se involucre en delitos o cosas raras. Esas son las cosas que me espantan de mi país. Quienes estamos dentro del sistema, pagamos todos los impuestos, cumplimos con todas las obligaciones podemos ir presos por inexplicables motivos y los que transgreden permanentemente se florean tranquilos por las calles y recibirán subsidios y premios hasta por tener relaciones sin profilácticos.
Pero lo peor se produce a las 48 horas, ataca médula ósea, así es que el dolor de huesos de la cintura para abajo es indescriptible, insoportable, tomé Ibuprofeno, Mar me inyectó Diclofenac y nada. Durante 4 días estuve muriendo de dolor, solo pensaba que si las 3 siguientes sesiones me producirían eso, renunciaría totalmente. Además me provocaba granos en la cabeza, ampollas, entumecimiento de pies, prurito, en fin, intolerable. No creo tener el umbral de dolor tan bajo, mi experiencia es que pasé dos partos con bebes de más de 4 kilogramos, sin gritar, en el primero tuve desgarros que exigieron 27 puntos, y no proferí grito de dolor alguno. También, ya casada, padecí meningitis y si bien los dolores de oídos y cabeza eran insostenibles, nunca necesité insultar o llorar desgarradoramente como en esta oportunidad.
El control lo tuve con el Dr. Lucas, un joven apuesto, al que le exprese mis problemas de dolor, me dijo con absoluta tranquilidad que se debió a que tomé poca cantidad de corticoides previamente, que bloquean los efectos en la médula ósea. Para ser sincera, debo decir que el Dr. Blajman olvidó recetarme corticoides y como la enfermera me había señalado que si me indicaba Paclitaxel debería hacer una premedicación, cuando busqué el recetario para la primera sesión le pregunté a la secretaria al respecto y ella habló por teléfono con alguien y me indicó la dosis de corticoides, dos pastillas de 4 mg. 12 horas y 6 horas antes de la QT. Lucas me indicó el doble.
A las 48 horas de la 6ta. sesión. 2da. de Paclitaxel, recordé a la madre y hermana del Dr. Lucas, mencionándolas cada cinco minutos, lo quería matar, el dolor era agobiante, insufrible, tomé cuanto calmante, analgésico, antinflamatorio encontré en mi casa y nada. Por supuesto fui al control convencida que me daban morfina o no me hacía la próxima sesión. Al tercer día mi cuñada me acercó unas pastillas de Klosidol y mejoré muchísimo, era la droga adecuada.
En esta oportunidad me atendió el Dr. Yonosen, en cuanto le conté mis dramas me receto Klosidol, es un opioide sintético cuyo mecanismo de acción central consiste en producir un bloqueo sináptico, a nivel del complejo Tálamo óptico - Lóbulo prefrontal, que constituye el centro de la percepción dolorosa y la reacción psicológica acompañante. Debía tomarlo ni bien terminara la sesión aún cuando los dolores se iniciaran a las 48 horas. Logré controlar el dolor muchísimo más. Desde entonces puedo decir que soy devota de San Klosiopio, no digo que me hice adicta, pero admiro muchísimo esta droga y llevo un blister en la cartera por las dudas, si me notan como “colocada” sepan disimular.
El control de la tercera sesión lo hice con la Dr. Roxana, me resultó agradable, insistió con iniciar la radioterapia en cuanto antes, al terminar la QT.
Finalmente transcurrió el tiempo y finalicé las 8 sesiones. Me sentía feliz y no veía la hora de ir al control, en este caso con el oncólogo titular ya reintegrado a sus tareas, solamente que me dieron el turno para un día un tanto lejano, debía transcurrir un mes y tres días. Me armé de paciencia, me dediqué a hacer una vida muy sana, comiendo verduritas, frutas y saliendo a caminar diariamente a la costanera, realmente es una hermosa zona de recreación, da gusto caminar por ella.
El día anterior a la consulta me suspendieron el turno porque el Dr. Blajman no estaría en la ciudad, me pasaron para el 6 de mayo a las 20 hs, once días después del turno acordado, además previendo que luego de un período de ausencia la consulta de las 20 hs, puede ser que se concrete a las 3 de la mañana, siempre y cuando ese día no juegue Colón (en algún momento explicaré esto). Tuve dudas si pedir un turno con otro médico, pero me pareció importante que la definición de los pasos a seguir, los haga quien tenía toda mi confianza. Tengo demasiadas dudas sobre todo lo relacionado con mi enfermedad como para sumar incertidumbres sobre el profesional. Seguiría aguardando…
En medio de mis sesiones con Paclitaxel rompe huesos, tuve un problemita que nada tuvo que ver con mi tratamiento, pero me afectó bastante, mi hijo Mau chocó con mi auto a una conductora que cruzó un semáforo en rojo destruyéndose ambos vehículos, por suerte salieron ilesos, viendo el estado de los autos, se puede decir que milagrosamente no tenían daños físicos. A Mau lo salvó llevar el cinturón, creo que en cierta forma nació de nuevo, como madre debo decir que nada más debe importar, solamente que él estuviera bien, la imbécil que cruzó en rojo sin luces ni cinturón de seguridad, por suerte quedó viva. Como soy muy previsora los 2 autos que tenemos tienen seguro contra todo riesgo, esto porque si bien nunca tuve algún siniestro, familiarmente tuvimos que afrontar varios que significaron la pérdida de 3 o 4 autos. Es increíble pero la compañía de seguros al no existir cámaras que filmen el suceso, para evitar juicios prefiere acordar culpas concurrentes, aunque me opuse a eso porque me parecía que la persona que violó tantas ordenanzas debía pagar, la compañía le pagó el auto y me pagó el mío, salvo una franquicia que debía hacerse responsable el seguro de la tonta. Hasta ahora no he podido cobrar, sigo haciendo notas de reclamos, enviando carta documento con abogado, etc.
Lo lamentable fue que durante dos meses no conté con el auto en el que me manejaba y debí hacer innumerables trámites en los seguros, vender mi auto como chocado, transferirlo, hacer todos los trámites, formulario 07, 12, 9999 etc. Finalmente como se vendió a una persona de Córdoba, hice la Denuncia de Venta, pero cuando debía retirarla me informaron que tenía una multa en Buenos Aires por manejar hablando por celular en el año 2007, siendo que yo compré el auto en el 2008 y el registro lo sabe porque tiene el legajo, pero vean, igual hay que pagar la multa, por Internet, intenté pagar aunque bajo protesta, pero según el Sistema no existía tal multa, hasta hoy no pude terminar el trámite, espero que el auto en Córdoba no se involucre en delitos o cosas raras. Esas son las cosas que me espantan de mi país. Quienes estamos dentro del sistema, pagamos todos los impuestos, cumplimos con todas las obligaciones podemos ir presos por inexplicables motivos y los que transgreden permanentemente se florean tranquilos por las calles y recibirán subsidios y premios hasta por tener relaciones sin profilácticos.
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