Seguiría aguardando… Esto decía unos capítulos atrás cuando comentaba mis intenciones de ser atendida por el gran Blajman, desde hoy lo llamaré Dr. BADMAN, es mi pequeña venganza por hacerme sufrir tanta espera para que una vez acabada la QT pueda proseguir el tratamiento anticanceroso. Todos los especialistas sostienen debe ser emprendido cuanto antes parta matar las células degeneradas, tal cual, el 4 de mayo a dos días de tener que ser atendida por él para definirme los pasos a seguir, mientras caminaba por la Costanera, mi hijo me avisa que recibió una llamada para postergar mi turno al día sábado 8 de mayo alas 11 hs, es decir que lo veré, espero, habiendo pasado 38 días de mi última sesión de QT, a eso deberé sumar los días que pasarán hasta que el nuevo profesional, Radioterapeuta, me dé turno y me asigne un día y horario para iniciar el bombardeo, calculemos con optimismo 50 días.
Llegó el sábado 8 de mayo, no es común que una Clínica privada esté abierta un día sábado, pero tratándose de Badman todo es posible.
Por supuesto había muchas personas en la espera, incluso una secretaria, en otra oportunidad un día sábado no tenía secretaria debiendo arreglárselas solo con las carpetas de cada paciente y llamando a cada uno personalmente. Como siempre luego de hacer espera en la sala, pasamos de a tres pacientes al primer piso, el Dr. atiende en dos consultorios, conversaba con otra paciente quien me contó su historia, ocurren cosas sorprendentes, luego la detallaré en el capítulo de casos increíbles. Cuando me hace pasar al consultorio lo noto de buen humor, me sorprende diciendo ¡Que linda se te ve, que bueno el peinado!. No he logrado descubrir cuando habla en serio y cuando en broma, en general no es de hacer muchos comentarios y aún no lo conozco como para descifrarlo. Yo con el crecimiento incipiente de mi cabello usaba, aún, un pañuelo con extensiones añadidas. Antes de ir al otro consultorio, me agradeció el libro que le regalé hace 5 meses, con motivo de las fiestas, en realidad se lo había dejado a la secretaria y nunca supe siquiera si había llegado a su manos, era un libro de un autor que aprecio mucho, Eduardo Galeano, en realidad el día que tenía que retirar una orden para la QT, decidí pasar primero por una librería a comprarme un libro para disfrutar en mi obligadas vacaciones, pido que me muestren las obras de Galeano y casualmente la dueña de la librería era fanática de este escritor uruguayo, me cuenta que había superado un cáncer de pulmón y que se lo veía por TV en muy buen estado, era maravilloso escucharlo, sobre todo sus comentarios sobre las mujeres en el transcurso de la historia, no es para nada machista, le mencioné que tenía 70 años y realmente estaba muy bien, ella dudo de esta edad pero buscando en las contratapa de los libros pudo confirmarla. En ese momento me pareció bueno comprar un libro para regalarle al oncólogo que me trataba, recordando sus palabras acerca de que se operaría el tobillo y estaría muy aburrido, yo le sugerí que se dedicara a entretenerse leyendo o viendo películas, me pareció buena idea acercarle algún texto. Así fue que al buscar la orden de medicamentos, le dejé el libro, no sin cierta vergüenza, suponía que recibiría muchos regalos para las fiestas, de allí que me sorprendió muchísimo que se acordara del presente habiendo pasado casi 5 meses.
Luego de unos 15 minutos regresó para atenderme. Como siempre leía atentamente la carpeta de mi caso, me preguntó si terminé con el Paclitaxel, imaginaba mis dolores, se sorprendió que no me hubiese visto otro oncólogo después de la última QT, le aclaré que cada vez que me suspendían el turno con él, pensaba en pedir con otro profesional pero que no ganaba tiempo para nada. Me dijo que era necesario que empezara la radioterapia cuanto antes, que me derivaría a otro Instituto y al terminar volviera con él. Miró atentamente mis análisis, y me reviso como siempre, a pesar de mi sugerencia de que podíamos obviar esa revisación, yo podía hacerla sola, pero él insistió, haciendo algunas bromas sobre los 20 kg. que perdí y que como no le permitiría revisarme justo ahora que tenía menos kilos.
Le dije que me diera tiempo para hacerle algunas preguntas, accedió, pero cuando vio mi lista de consultas se espantó un tanto, igual me respondió amablemente, no le quedaba alternativa, pude sacarme algunas dudas, me recetó un complejo de vitaminas B para mejorar los pies entumecidos, me explico que tenía daño en los nervios periféricos gracias al clitaxel. Precisamente ese síntoma me preocupa mucho porque me impide conducir adecuadamente, he perdido la sensibilidad en la planta de los pies, lo cual dificulta las maniobras al no sentir los pedales del auto, si bien uno maneja de memoria, en mi caso en medio del proceso, cambié de auto y me cuesta mucho, si empeorara deberé dejar de conducir, lo que modificaría considerablemente mi independencia. Una vez más me hizo una broma, que por favor le avise por dónde andaría manejando para no encontrarme, me dio ganas de decirle que se lo debía al malbendito que él me recetara pero callé. Respecto a otras consultas, como en qué momento hacerme un control con una mamografía, me pidió que no me apurara, que primero termináramos los tratamientos. Otra de las dudas era si podía ya considerarme menopausica, pero me señaló que en absoluto, que las drogas me provocaban amenorrea, que me cuidara porque podía no estar verdaderamente en la menopausia, yo creía que era definitivamente así, veremos que sucede. Respecto a mi preocupación por transferir mis genes a mi hija, BRCA1 y 2, me dijo que en absoluto pensara eso, que cuando ella tenga 40 años se haga una mamografía, recién entonces, me preguntó su edad y comentó que tenía dos hijas de 23 y 20 años, y que dejara a la mía vivir tranquila, como si no lo hiciera, ja ja.
Me insistió con que me veía muy bien y al despedirme volvió a agradecerme el libro, haciéndome comentarios sobre éste. Sorprendente, pero hablar con él me levantó el ánimo.
Al lunes siguiente, a primerísima hora pedí un turno con el radioterapeuta, Dr. Venanqui, la secretaria me programó un turno para 9 días después, sería una primer consulta, tenía que llevar todos los estudios, en fin, debía seguir aguardado…
Descripción de un año de tratamiento de cáncer de mama, intervenciones quirúrgicas, Quimioterapia y Radioterapia y su influencia en una paciente.
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lunes, 19 de julio de 2010
viernes, 9 de julio de 2010
Capítulo V: Colocación de un puerto de titanio o catéter.
El Dr. Blajman me recomendó colocar bajo la piel un catéter, sugiriéndome un cirujano, Dr. Minisuti me dio el celular para contactarlo, pero antes él haría la derivación, pedí turno con ese Dr. y lo visite a la semana en una clínica del Sanatorio Santa Fe.
Justamente en el tiempo de esta consulta la clínica estaba siendo remodelada y pintada, en la sala de espera había una pila de inodoros, los pintores y albañiles tenían al parecer prohibido limpiar, el polvillo reinante no nos dejaba ni respirar. Los baños estaban clausurados, en fin, no quedaba más que soportar. Al hablar con la secretaría me informa que tengo 3 pacientes antes que yo, para lo que estaba acostumbrada eso no es nada, pasaron 3, 4, 5 pacientes y no me llamaban, me acerco a la secretaria y le pregunto si paso mi ficha, como siempre me contesta con cara de ofendida: Por supuesto!, también yo, como le voy a preguntar eso, si ella es muy competente!.
Pasaron 9 personas, quedamos solas en la sala Mar y yo, eran más de las 9 de la noche y sale el Dr. y llama fuertemente a un tal Etcheverría, por supuesto no había nadie y a mí ni siquiera me nombraba, me acerco y le digo si no tiene mi apellido porque soy la última paciente, me hace pasar, pero nunca le había dado mi ficha la imberbe ofendida.
EL Dr. Minisutti me receta el nombre del puerto que debo gestionar en Iapos y me aconseja que cuando tenga el aparatito le avise a su secretaria para programar la fecha de cirugía.
Debo reconocer que el procedimiento de Iapos esta vez fue realmente eficiente, a los tres días me hablo un proveedor muy amable para avisarme que él se encargaría de llevarle el elemento al Dr. Minisuti y que yo no tenía que preocuparme.
Acordada la fecha fui al sanatorio para pedir la habitación, si bien estaría un solo día prefiero pagar la diferencia para tener una habitación privada, de esa forma quien me acompaña puede descansar un poco.
Partimos hacia el sanatorio Santa Fe a la hora programada pero sorpresivamente me dicen que no hay habitaciones, compartidas o privadas, que la cirugía no puede llevarse a cabo. La sala de espera estaba congestionada con gente a la que le hacían retornar a sus casas, pero yo no estaba dispuesta a irme, lo ubico al cirujano y le planteo mi problema, ya llevaba demasiados días de demora, preocupado me dice que podemos hacer la cirugía en forma ambulatoria, sin internación que vuelva a las 15 hs. y él me opera.
Decidida a todo, regresé a la hora señalada, de la calle al quirófano directo, sin escalas, me acuestan y una anestesista me aplica la inyección que me semi duerme, pero escucho los chistes del médico, tengo la sensación que me operó a los tirones haciendo mucha fuerza. Al terminar me sienta y me dice que me voy a sentir un poco mareada, me sacan afuera del quirófano y me dejan en una sala un tiempo imposible de determinar, creo que por primera vez en mi vida siento lo que es estar drogada, en esas condiciones debí caminar hasta el auto y llegar a casa. Por supuesto que manejaba Mar, creo, porque mi inconsciencia era absoluta, a mi alrededor todo giraba sin parar. Por la noche me di cuenta que había sido un tanto bestial pedir que me operaran en cualquier condición, no se lo aconsejo a nadie.
La incisión para poner el puerto (es un reservorio de titanio con un catéter de silicona) es de unos 7 cms. debajo del hombro, demoró unos 8 días en cicatrizar, finalmente me saqué el hilo yo sola porque era como un hilo de pescar muy duro que tenía un lazo en cada extremo para de allí cortar y tirar. Según el cirujano puedo tenerlo 5 años y luego hay que quitarlo, cosa que no me agrada en absoluto, además requiere un service cada 30 días, para que no se tape hay que inyectarle heparina, un anticoagulante, si bien quisiera olvidarme que tengo este botón debajo de la piel debo recordar por 1800 días hacerle el service y luego pasar por la operación para extraerlo, no quiero pensar que se trata algo que está metido en una vena importante y tampoco imaginarme riesgos de hemorragias, por ejemplo. Me pasa que prefiero desconocer este tema para no generar respuestas hipocondríacas.
Como era de esperar, ya estaba lista para iniciar la quimioterapia, había quedado con el Dr. Blajman que debía avisarle ni bien estuviera colocado el catéter, intenté comunicarme con él, pero las secretarias me informaron que estaba en Alemania, casi me da un infarto, no podía creerlo. Cuando me parecía llegar a la meta esta se alejaba.
Justamente en el tiempo de esta consulta la clínica estaba siendo remodelada y pintada, en la sala de espera había una pila de inodoros, los pintores y albañiles tenían al parecer prohibido limpiar, el polvillo reinante no nos dejaba ni respirar. Los baños estaban clausurados, en fin, no quedaba más que soportar. Al hablar con la secretaría me informa que tengo 3 pacientes antes que yo, para lo que estaba acostumbrada eso no es nada, pasaron 3, 4, 5 pacientes y no me llamaban, me acerco a la secretaria y le pregunto si paso mi ficha, como siempre me contesta con cara de ofendida: Por supuesto!, también yo, como le voy a preguntar eso, si ella es muy competente!.
Pasaron 9 personas, quedamos solas en la sala Mar y yo, eran más de las 9 de la noche y sale el Dr. y llama fuertemente a un tal Etcheverría, por supuesto no había nadie y a mí ni siquiera me nombraba, me acerco y le digo si no tiene mi apellido porque soy la última paciente, me hace pasar, pero nunca le había dado mi ficha la imberbe ofendida.
EL Dr. Minisutti me receta el nombre del puerto que debo gestionar en Iapos y me aconseja que cuando tenga el aparatito le avise a su secretaria para programar la fecha de cirugía.
Debo reconocer que el procedimiento de Iapos esta vez fue realmente eficiente, a los tres días me hablo un proveedor muy amable para avisarme que él se encargaría de llevarle el elemento al Dr. Minisuti y que yo no tenía que preocuparme.
Acordada la fecha fui al sanatorio para pedir la habitación, si bien estaría un solo día prefiero pagar la diferencia para tener una habitación privada, de esa forma quien me acompaña puede descansar un poco.
Partimos hacia el sanatorio Santa Fe a la hora programada pero sorpresivamente me dicen que no hay habitaciones, compartidas o privadas, que la cirugía no puede llevarse a cabo. La sala de espera estaba congestionada con gente a la que le hacían retornar a sus casas, pero yo no estaba dispuesta a irme, lo ubico al cirujano y le planteo mi problema, ya llevaba demasiados días de demora, preocupado me dice que podemos hacer la cirugía en forma ambulatoria, sin internación que vuelva a las 15 hs. y él me opera.
Decidida a todo, regresé a la hora señalada, de la calle al quirófano directo, sin escalas, me acuestan y una anestesista me aplica la inyección que me semi duerme, pero escucho los chistes del médico, tengo la sensación que me operó a los tirones haciendo mucha fuerza. Al terminar me sienta y me dice que me voy a sentir un poco mareada, me sacan afuera del quirófano y me dejan en una sala un tiempo imposible de determinar, creo que por primera vez en mi vida siento lo que es estar drogada, en esas condiciones debí caminar hasta el auto y llegar a casa. Por supuesto que manejaba Mar, creo, porque mi inconsciencia era absoluta, a mi alrededor todo giraba sin parar. Por la noche me di cuenta que había sido un tanto bestial pedir que me operaran en cualquier condición, no se lo aconsejo a nadie.
La incisión para poner el puerto (es un reservorio de titanio con un catéter de silicona) es de unos 7 cms. debajo del hombro, demoró unos 8 días en cicatrizar, finalmente me saqué el hilo yo sola porque era como un hilo de pescar muy duro que tenía un lazo en cada extremo para de allí cortar y tirar. Según el cirujano puedo tenerlo 5 años y luego hay que quitarlo, cosa que no me agrada en absoluto, además requiere un service cada 30 días, para que no se tape hay que inyectarle heparina, un anticoagulante, si bien quisiera olvidarme que tengo este botón debajo de la piel debo recordar por 1800 días hacerle el service y luego pasar por la operación para extraerlo, no quiero pensar que se trata algo que está metido en una vena importante y tampoco imaginarme riesgos de hemorragias, por ejemplo. Me pasa que prefiero desconocer este tema para no generar respuestas hipocondríacas.
Como era de esperar, ya estaba lista para iniciar la quimioterapia, había quedado con el Dr. Blajman que debía avisarle ni bien estuviera colocado el catéter, intenté comunicarme con él, pero las secretarias me informaron que estaba en Alemania, casi me da un infarto, no podía creerlo. Cuando me parecía llegar a la meta esta se alejaba.
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