Luego de la segunda sesión de QT, me sentía bastante mal físicamente, pero peor era mi estado anímico, le pedí al Dr. Blajman que me indicara una terapeuta que me ayudara a sobrellevar mis problemas sicológicos, me expreso que podía ayudarme una profesional que trabaja en el Instituto, Selva, así es que pedí turno con ella y por primera vez en mi vida fui a una consulta con una psicóloga. Me resultó muy agradable, le conté los más sintéticamente posible mis problemas vinculados al cáncer y las tramitaciones que exigieron de mi parte, le expresé que sentía impotencia y descreimiento, que me provocaba cierto grado de angustia, desasosiego no poder confiar en las personas que manejan los procedimientos del mundo del cáncer, desde empleados, médicos, técnicos, etc. Para Selva era lógico que me sintiera así, me preguntó si hacía algo para vencer esos sentimientos, que para ella eran absolutamente normales, dadas las condiciones por las que tuve que atravesar. Le dije que a partir de mi enfermedad había cambiado en mí muchos conceptos, que ingresé a una etapa de replantear mucha situaciones en mi vida, que había golpeado muy fuertemente en mis sentimientos, también me afectó algo que me dijera mi hijo: “mamá el tumor fue una forma que encontró la naturaleza de alertarte que debías dejar de pensar en los demás y ocuparte de vos”. En verdad creo que tiene mucha razón, no me parece que sea correcto adjudicar culpas a nadie, solamente yo he sido la responsable de abandonarme en muchos aspectos, tomé con exagerada responsabilidad las tareas que exigen atender una familia, el trabajo, la casa, en fin todo lo que hace a un hogar que siempre debe ser compartido en partes iguales por los esposos, solamente por mi exclusiva culpa cargué sobre mis hombros con todas las responsabilidades. Durante más de 24 años, viviendo en un barrio muy alejado, debí encargarme de los traslados de los chicos a la escuela, Institutos de inglés, clases de gimnasia, Club de Regatas, reuniones escolares de equipo, reuniones sociales, clases de natación, visitas médicas, compras de todo tipo, etc, solamente me salve de catequesis porque no le dimos formación religiosa a nuestros hijos. Durante años sentí que además de mi trabajo manejaba un remis. Además de sobrellevar el mantenimiento de la casa y los autos.
Le expliqué a Selva que había decidido dedicarme a hacer las cosas que me gustaran, leer, escuchar música, ir al cine, salir a caminar, visitar a mis amigas, aún si para cumplir con eso, debía pagar para que cuiden a mi madre.
De todo eso lo que más me gusta es la música, es maravillosa, me atrapan tantos y diferentes formas musicales de expresión, que jamás terminaré de conocer, de acuerdo a mi estado de ánimo me gusta el Blue, a la cabeza Eric Clapton, BB King, me gusta el Rock, internacional y nuestro, el Rock sinfónico, Pink Floyd, Yes, Peter Gabriel, Sting, U2 (Bono me apasiona), Joan Manuel Serrat (soy fanática de él), Caetano, Milton, Silvio Rodríguez, León Gieco (me parece un tipo muy solidario y coherente), me agradan grupos más modernos como Pearl Jam, comparto la música con mi hija Mar, ella es una estudiosa de cada grupo que le atrae, conoce la letra, los integrantes, su historia, etc., para mi compartir música o películas con las personas que aprecio me produce un inmenso placer, comentar con mis hijos sobre actores, guiones, sus actuaciones es maravilloso, por ejemplo con Mar fuimos a ver “El secreto de sus ojos” y le sugerimos a Mau que fuera, cuando regresó tenía un entusiasmo increíble y se jugaba a que ganaría el Oscar a la mejor película extranjera, nunca pensé que nos gustara tanto una película nacional, grande fue mi sorpresa con la actuación de Francella, que no era de mis artistas favoritos para nada, en fin realmente creo que ver o escuchar los hechos culturales en forma solitaria es menos conmovedor.
Mi enfermedad me llevó también a tomar la decisión de suspender mis estudios, debía preparar una materia, Lenguaje Java y la tesis para terminar la Licenciatura en Sistema, es una carrera muy interesante vinculada a mi profesión, que la hice con mucho gusto, aprendí mucho sobre Auditorias, Normativas Legales, Gestión de empresas, temas relacionados con la informática, siempre tuve la idea que es vital actualizarse permanentemente, para eso cuando la provincia dejó de tener políticas para capacitar a su personal, y dado que mi hijos eran lo suficientemente independientes, decidí emprender los estudios en forma académica, primero una carrera en la Facultad de Ciencias Hídricas, de Diseño multimedia para desarrollo Web y luego la Licenciatura en la Universidad Católica (debo reconocer que para ingresar en ésta debí expresar en forma escrita mi acentuado convencimiento religiosos, fue absolutamente hipócrita de mi parte, pero reconocer mi ateísmo me hubiese llevado meses de trámites y discusiones que no estaba dispuesta a padecer, puedo decir que durante todo un día fui la más devota de las creyentes). Suspender estos estudios no los vivo como un fracaso, a diferencia de mi abandono de la Facultad de Bioquímica, faltándome 10 materias, cuando en mi juventud decidí darle prioridad a mi carrera laboral, hacíamos cursos permanentemente, éramos examinados rigurosamente y sumado a eso la Facultad no contemplaba horarios especiales para quienes trabajábamos. Hasta hoy me pregunto si me equivoqué con aquella decisión.
Por supuesto que de estos temas del pasado no he conversado con la Psicóloga, a lo mejor por eso, luego de la segunda consulta, me dio el alta aseverando que no veía en mí ninguna enfermedad de características psicológicas que tuviera que tratar.
Descripción de un año de tratamiento de cáncer de mama, intervenciones quirúrgicas, Quimioterapia y Radioterapia y su influencia en una paciente.
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miércoles, 14 de julio de 2010
martes, 13 de julio de 2010
Capítulo IX: Novela del clitaxel
Esta droga merece un párrafo aparte, más allá de lo buena que pueda ser para aniquilar las células cancerígenas y junto a ellas las células de mi organismo con igual velocidad de reproducción, necesito contar las peripecias que tuve que hacer para obtener la droga a tiempo para cada sesión.
Primera sesión: Como conté anteriormente, el Dr. Blajman me hizo la ficha para llevar a la farmacia, eso ocurrió un 11 de enero, importa la fecha porque es temporada de vacaciones, el personal que sabe hacer su trabajo, suele estar de licencia y los que quedan a cargo, no tienen la menor idea, esto lo he sufrido siempre en todos los ámbitos, incluso en el laboral, siempre he tenido el triple de reportes de problemas de mis usuarios en esta época del año. Además ese día fue el último que trabajó el Dr. se licenciaría para someterse a una operación, pienso que todos sus pacientes habrán deseado su pronta recuperación, quizás por intereses un tanto egoístas, pero es lógico que así sea.
Como siempre debía tener las drogas para una fecha determinada. Reclamando insistentemente logré llegar al día de la Quimio con mi paquete de drogas. Al llegar al Instituto y entregarlas, la enfermera me señala que falta el kit de infusión, que el Paclitaxel requiere de un kit específico, no se puede usar otro. Como favor especial me dice que me dará uno de un paciente que falto a la cita, (primera idea que me vino a la cabeza, ¿será porque falleció?, no me animé a preguntar nada. Simplemente acepté la propuesta y me comprometí a devolverlo en la próxima sesión. Mientras me ponía la primer droga hable por el celular a la farmacia y a Iapos, me señalaron que mi médico no había puesto en la ficha el pedido del kit o set. Eso de estar en deuda me provocó una angustia importante, por eso a los pocos días traté de comprar el bendito kit en la farmacia, por mi cuenta, para devolverlo, pero me sorprendieron diciendo que no se vende por separado. Increíblemente, la droga no puede usarse sin el kit, no lo incluyen con el producto y tampoco se puede comprar separadamente. Qué paradoja verdad?
Segunda Sesión: Para devolver el Kit le pedí al Dr. Lucas que me hiciera el pedido de 2 kit además de las drogas, él accedió solícitamente entregándome las órdenes.
A la semana busco las drogas y me encuentro con que faltaban más de la mitad, como siempre la farmacia no sabía nada, me comunico a la Obra Social y me explican que el Dr. incluyo en un formulario de medicamentos, que trae renglones para varias drogas, más de un producto, que cometió un error debe poner un producto por formulario. Nunca entendí para que diseñan un formulario con varios renglones sino se puede poner más de un producto. Una incógnita más. Siendo las 14 hs., me informan que si consigo las órdenes antes de las 16 hs. me las pasarían para llegar a la fecha de la QT. Cual maratonista me dirijo al Instituto a pedir que algún Dr. me haga el favor, encuentro en la recepción a la Dra. Roxana que entiende mi problema y me hace las recetas, se lo agradecí sinceramente, además le dejé una orden de consulta porque me pareció que correspondía. Al fin pude devolver el kit.
Tercera Sesión: Persuadida de cómo debían hacerme las recetas, entregué a la secretaria mis órdenes con un resumen de todo lo que debía poner el médico que llenara los formularios, para mi sorpresa fue Blajman quien hizo las recetas, en forma correcta.
Cuando llegó el día de retirar los remedios, tampoco estaba el kit, debí regestionar nuevamente en Iapos, ahora no tenían la excusa de que el médico por error no lo incluyera, luego de unos días me entregaron todo lo requerido.
Cuarta Sesión: En esta oportunidad Blajman no me puso en la receta el kit, pero me di cuenta en cuanto me la entregó y la secretaria se encargó que me colocara las palabras mágica (set de infusión), le apliqué resaltador y una llamada especial para que no olviden el kit.
A la semana me hablan de la farmacia para decirme que Iapos no accedió a darme las drogas porque yo ya había recibido el tratamiento completo. Imaginen mi desconcierto, que interés podría tener de hacerme más sesiones de las definidas por el oncólogo, estuve sin dudas más cerca de abandonar el tratamiento que de someterme a sesiones extras. Me puse a repasar las fechas y posibles errores y deduje que el problema estaba en las dos órdenes hechas por Lucas y Roxana, Iapos contaría órdenes en lugar de miligramos de droga. Al comunicarme con Iapos les explico el posible error, la empleada al parecer no sabía sumar, por sesión me daban 450 mg. y en esa oportunidad me dieron en una orden 150 y en otra 300 mg., por suerte esta empleada recurrió a otra que supo sumar y reconocer el error, prometiendo entregar las drogas, le insistí que no olvidaran el kit.
Un viernes a la noche, pasadas las 23 hs, llevé a Mau a un boliche dónde había puesto una barra con unos amigos, (no recomiendo a nadie emprender tal negocio, ellos alquilaron la barra pagando toda la temporada por adelantado y luego se ocupaban todas los viernes para recuperar la inversión y ganar algo. Los días viernes llovía y no tenían chances de abrir así es que trabajo gratis tres meses, solo recupero lo invertido), al volver pasé por la farmacia a retirar los productos para la última Quimio y OH SORPRESA, TAMPOCO vino el KIT. Desesperada y abrumada llegué a mi casa y busque el sitio web oficial del Laboratorio GOBBI NOVAG y me dispuse a enviarles mail a todas las direcciones de correo que figuraban en las páginas del sitio, explicando mis problemas y solicitando que tengan sentido común para incluir con el producto el kit, si bien yo pensaba que no sufriría más sesiones, lo pedía para otros pacientes que pueden tener que pasar por lo que padecí.
Grande fue mi conmoción cuando me respondieron el mail, a continuación copio la respuesta así como otro correo enviado por mí y la segunda respuesta del Laboratorio.
--- El jue 25-mar-10, S***** De Angelis <********s@gobbinovag.com> escribió:
De: S****** De Angelis <*******@gobbinovag.com>
Asunto: Paclitaxel + Kit
Para: *******@yahoo.com
Fecha: jueves, 25 de marzo de 2010, 16:50
Estimada,
mi nombre es S***** De Angelis y soy el Gerente de Marketing de Gobbi Novag. Antes que nada le agradezco que se haya tomado el tiempo para escribirnos el mail en el que nos detalla la situación. Le cuento que lo que dicta el sentido común está totalmente alineado con lo que usted escribe. Sucede que, aunque usted no lo crea, para entregar el producto con el kit de infusión, debemos registrar un producto nuevo. Es por ello que lo que hacemos es comprarlo y luego a través de nuestros representantes de ventas entregárselos a los médicos que así lo requieren (según la zona, algunos los precisan y otros no). Me pondré a investigar cual es la razón por la cual el profesional de la salud que la atiende a usted, no recibió dicho kit, el cual se encuentra en stock apuntando a evitar que un error como el que usted menciona se repita.
Nuevamente agradeciéndole el tiempo dispensado a ayudarnos a mejorar y quedando a su disposición por cualquier otra inquietud me despido.
Cordialmente
S****** De Angelis
El 29/03/2010 10:01 p.m., M**** C**** T**** escribió:
S*****:
Realmente me ha sorprendido muy gratamente que se tomara el trabajo de responder mi inquietud, lo cual renueva mi confianza en que existen profesionales que toman su trabajo con la seriedad e idoneidad que corresponde, especialmente quienes son gestores de algo tan sensible como la salud.
El oncólogo que me atiende y determinó este tratamiento es el Dr. C**** B*l****, del Instituto **** de la ciudad de Santa Fe, en realidad a él solo le he insistido solicitando que en las órdenes de medicamentos no se olvide de colocar el pedido del Kit, para poder por mi cuenta hacer los reclamos en cada oportunidad. En ese Instituto funciona la sección de Quimioterapia, una de las más concurridas de esta ciudad, que sería el lugar dónde el representante de ventas debería entregar los set para que dispongan de un stock en forma permanente.
Como mencione en el e-mail, personalmente no creo tener más sesiones, pero me resulta gratificante que otras personas no deban padecer esos interminables y agotadores trámites.
Con profundo agradecimiento lo saludo atentamente. M**** C****
--- El 30-mar-10, S***** De Angelis <********s@gobbinovag.com> escribió:
Estimada
todo lo que recibamos con ánimo constructivo es bienvenido en nuestra empresa, así que los agradecidos somos nosotros por darnos la posibilidad de mejorar nuestro servicio.
Cordialmente S******
En definitiva puedo deducir de toda esta historia que cuando inscribieron esta droga lo hicieron erróneamente y que el Visitador Médico de Gobbi Novag que trabaja en Santa Fe se tomó tremendas vacaciones en enero, febrero y marzo de 2010. No me pareció buena idea conocer el nombre de esa persona, para evitar generar rencores que no me harían nada bien, solo espero que el Laboratorio le dé un descomunal tirón de orejas (en mi forma de escribir se nota la moral mojigatona que me impusieron en el colegio Verna, de monjas), sino el tirón sería de una parte más sensible.
Primera sesión: Como conté anteriormente, el Dr. Blajman me hizo la ficha para llevar a la farmacia, eso ocurrió un 11 de enero, importa la fecha porque es temporada de vacaciones, el personal que sabe hacer su trabajo, suele estar de licencia y los que quedan a cargo, no tienen la menor idea, esto lo he sufrido siempre en todos los ámbitos, incluso en el laboral, siempre he tenido el triple de reportes de problemas de mis usuarios en esta época del año. Además ese día fue el último que trabajó el Dr. se licenciaría para someterse a una operación, pienso que todos sus pacientes habrán deseado su pronta recuperación, quizás por intereses un tanto egoístas, pero es lógico que así sea.
Como siempre debía tener las drogas para una fecha determinada. Reclamando insistentemente logré llegar al día de la Quimio con mi paquete de drogas. Al llegar al Instituto y entregarlas, la enfermera me señala que falta el kit de infusión, que el Paclitaxel requiere de un kit específico, no se puede usar otro. Como favor especial me dice que me dará uno de un paciente que falto a la cita, (primera idea que me vino a la cabeza, ¿será porque falleció?, no me animé a preguntar nada. Simplemente acepté la propuesta y me comprometí a devolverlo en la próxima sesión. Mientras me ponía la primer droga hable por el celular a la farmacia y a Iapos, me señalaron que mi médico no había puesto en la ficha el pedido del kit o set. Eso de estar en deuda me provocó una angustia importante, por eso a los pocos días traté de comprar el bendito kit en la farmacia, por mi cuenta, para devolverlo, pero me sorprendieron diciendo que no se vende por separado. Increíblemente, la droga no puede usarse sin el kit, no lo incluyen con el producto y tampoco se puede comprar separadamente. Qué paradoja verdad?
Segunda Sesión: Para devolver el Kit le pedí al Dr. Lucas que me hiciera el pedido de 2 kit además de las drogas, él accedió solícitamente entregándome las órdenes.
A la semana busco las drogas y me encuentro con que faltaban más de la mitad, como siempre la farmacia no sabía nada, me comunico a la Obra Social y me explican que el Dr. incluyo en un formulario de medicamentos, que trae renglones para varias drogas, más de un producto, que cometió un error debe poner un producto por formulario. Nunca entendí para que diseñan un formulario con varios renglones sino se puede poner más de un producto. Una incógnita más. Siendo las 14 hs., me informan que si consigo las órdenes antes de las 16 hs. me las pasarían para llegar a la fecha de la QT. Cual maratonista me dirijo al Instituto a pedir que algún Dr. me haga el favor, encuentro en la recepción a la Dra. Roxana que entiende mi problema y me hace las recetas, se lo agradecí sinceramente, además le dejé una orden de consulta porque me pareció que correspondía. Al fin pude devolver el kit.
Tercera Sesión: Persuadida de cómo debían hacerme las recetas, entregué a la secretaria mis órdenes con un resumen de todo lo que debía poner el médico que llenara los formularios, para mi sorpresa fue Blajman quien hizo las recetas, en forma correcta.
Cuando llegó el día de retirar los remedios, tampoco estaba el kit, debí regestionar nuevamente en Iapos, ahora no tenían la excusa de que el médico por error no lo incluyera, luego de unos días me entregaron todo lo requerido.
Cuarta Sesión: En esta oportunidad Blajman no me puso en la receta el kit, pero me di cuenta en cuanto me la entregó y la secretaria se encargó que me colocara las palabras mágica (set de infusión), le apliqué resaltador y una llamada especial para que no olviden el kit.
A la semana me hablan de la farmacia para decirme que Iapos no accedió a darme las drogas porque yo ya había recibido el tratamiento completo. Imaginen mi desconcierto, que interés podría tener de hacerme más sesiones de las definidas por el oncólogo, estuve sin dudas más cerca de abandonar el tratamiento que de someterme a sesiones extras. Me puse a repasar las fechas y posibles errores y deduje que el problema estaba en las dos órdenes hechas por Lucas y Roxana, Iapos contaría órdenes en lugar de miligramos de droga. Al comunicarme con Iapos les explico el posible error, la empleada al parecer no sabía sumar, por sesión me daban 450 mg. y en esa oportunidad me dieron en una orden 150 y en otra 300 mg., por suerte esta empleada recurrió a otra que supo sumar y reconocer el error, prometiendo entregar las drogas, le insistí que no olvidaran el kit.
Un viernes a la noche, pasadas las 23 hs, llevé a Mau a un boliche dónde había puesto una barra con unos amigos, (no recomiendo a nadie emprender tal negocio, ellos alquilaron la barra pagando toda la temporada por adelantado y luego se ocupaban todas los viernes para recuperar la inversión y ganar algo. Los días viernes llovía y no tenían chances de abrir así es que trabajo gratis tres meses, solo recupero lo invertido), al volver pasé por la farmacia a retirar los productos para la última Quimio y OH SORPRESA, TAMPOCO vino el KIT. Desesperada y abrumada llegué a mi casa y busque el sitio web oficial del Laboratorio GOBBI NOVAG y me dispuse a enviarles mail a todas las direcciones de correo que figuraban en las páginas del sitio, explicando mis problemas y solicitando que tengan sentido común para incluir con el producto el kit, si bien yo pensaba que no sufriría más sesiones, lo pedía para otros pacientes que pueden tener que pasar por lo que padecí.
Grande fue mi conmoción cuando me respondieron el mail, a continuación copio la respuesta así como otro correo enviado por mí y la segunda respuesta del Laboratorio.
--- El jue 25-mar-10, S***** De Angelis <********s@gobbinovag.com> escribió:
De: S****** De Angelis <*******@gobbinovag.com>
Asunto: Paclitaxel + Kit
Para: *******@yahoo.com
Fecha: jueves, 25 de marzo de 2010, 16:50
Estimada,
mi nombre es S***** De Angelis y soy el Gerente de Marketing de Gobbi Novag. Antes que nada le agradezco que se haya tomado el tiempo para escribirnos el mail en el que nos detalla la situación. Le cuento que lo que dicta el sentido común está totalmente alineado con lo que usted escribe. Sucede que, aunque usted no lo crea, para entregar el producto con el kit de infusión, debemos registrar un producto nuevo. Es por ello que lo que hacemos es comprarlo y luego a través de nuestros representantes de ventas entregárselos a los médicos que así lo requieren (según la zona, algunos los precisan y otros no). Me pondré a investigar cual es la razón por la cual el profesional de la salud que la atiende a usted, no recibió dicho kit, el cual se encuentra en stock apuntando a evitar que un error como el que usted menciona se repita.
Nuevamente agradeciéndole el tiempo dispensado a ayudarnos a mejorar y quedando a su disposición por cualquier otra inquietud me despido.
Cordialmente
S****** De Angelis
El 29/03/2010 10:01 p.m., M**** C**** T**** escribió:
S*****:
Realmente me ha sorprendido muy gratamente que se tomara el trabajo de responder mi inquietud, lo cual renueva mi confianza en que existen profesionales que toman su trabajo con la seriedad e idoneidad que corresponde, especialmente quienes son gestores de algo tan sensible como la salud.
El oncólogo que me atiende y determinó este tratamiento es el Dr. C**** B*l****, del Instituto **** de la ciudad de Santa Fe, en realidad a él solo le he insistido solicitando que en las órdenes de medicamentos no se olvide de colocar el pedido del Kit, para poder por mi cuenta hacer los reclamos en cada oportunidad. En ese Instituto funciona la sección de Quimioterapia, una de las más concurridas de esta ciudad, que sería el lugar dónde el representante de ventas debería entregar los set para que dispongan de un stock en forma permanente.
Como mencione en el e-mail, personalmente no creo tener más sesiones, pero me resulta gratificante que otras personas no deban padecer esos interminables y agotadores trámites.
Con profundo agradecimiento lo saludo atentamente. M**** C****
--- El 30-mar-10, S***** De Angelis <********s@gobbinovag.com> escribió:
Estimada
todo lo que recibamos con ánimo constructivo es bienvenido en nuestra empresa, así que los agradecidos somos nosotros por darnos la posibilidad de mejorar nuestro servicio.
Cordialmente S******
En definitiva puedo deducir de toda esta historia que cuando inscribieron esta droga lo hicieron erróneamente y que el Visitador Médico de Gobbi Novag que trabaja en Santa Fe se tomó tremendas vacaciones en enero, febrero y marzo de 2010. No me pareció buena idea conocer el nombre de esa persona, para evitar generar rencores que no me harían nada bien, solo espero que el Laboratorio le dé un descomunal tirón de orejas (en mi forma de escribir se nota la moral mojigatona que me impusieron en el colegio Verna, de monjas), sino el tirón sería de una parte más sensible.
lunes, 12 de julio de 2010
Capítulo VIII: Segunda etapa de la QuimioTerapia: Paclitaxel
Las sesiones con esta droga fueron mucho más lentas, demoraban hasta 5 horas, me producían sueño, debía estar acostada siempre porque me mareaba durante su aplicación. Requiere tomar corticoides previamente para evitar reacciones adversas.
Pero lo peor se produce a las 48 horas, ataca médula ósea, así es que el dolor de huesos de la cintura para abajo es indescriptible, insoportable, tomé Ibuprofeno, Mar me inyectó Diclofenac y nada. Durante 4 días estuve muriendo de dolor, solo pensaba que si las 3 siguientes sesiones me producirían eso, renunciaría totalmente. Además me provocaba granos en la cabeza, ampollas, entumecimiento de pies, prurito, en fin, intolerable. No creo tener el umbral de dolor tan bajo, mi experiencia es que pasé dos partos con bebes de más de 4 kilogramos, sin gritar, en el primero tuve desgarros que exigieron 27 puntos, y no proferí grito de dolor alguno. También, ya casada, padecí meningitis y si bien los dolores de oídos y cabeza eran insostenibles, nunca necesité insultar o llorar desgarradoramente como en esta oportunidad.
El control lo tuve con el Dr. Lucas, un joven apuesto, al que le exprese mis problemas de dolor, me dijo con absoluta tranquilidad que se debió a que tomé poca cantidad de corticoides previamente, que bloquean los efectos en la médula ósea. Para ser sincera, debo decir que el Dr. Blajman olvidó recetarme corticoides y como la enfermera me había señalado que si me indicaba Paclitaxel debería hacer una premedicación, cuando busqué el recetario para la primera sesión le pregunté a la secretaria al respecto y ella habló por teléfono con alguien y me indicó la dosis de corticoides, dos pastillas de 4 mg. 12 horas y 6 horas antes de la QT. Lucas me indicó el doble.
A las 48 horas de la 6ta. sesión. 2da. de Paclitaxel, recordé a la madre y hermana del Dr. Lucas, mencionándolas cada cinco minutos, lo quería matar, el dolor era agobiante, insufrible, tomé cuanto calmante, analgésico, antinflamatorio encontré en mi casa y nada. Por supuesto fui al control convencida que me daban morfina o no me hacía la próxima sesión. Al tercer día mi cuñada me acercó unas pastillas de Klosidol y mejoré muchísimo, era la droga adecuada.
En esta oportunidad me atendió el Dr. Yonosen, en cuanto le conté mis dramas me receto Klosidol, es un opioide sintético cuyo mecanismo de acción central consiste en producir un bloqueo sináptico, a nivel del complejo Tálamo óptico - Lóbulo prefrontal, que constituye el centro de la percepción dolorosa y la reacción psicológica acompañante. Debía tomarlo ni bien terminara la sesión aún cuando los dolores se iniciaran a las 48 horas. Logré controlar el dolor muchísimo más. Desde entonces puedo decir que soy devota de San Klosiopio, no digo que me hice adicta, pero admiro muchísimo esta droga y llevo un blister en la cartera por las dudas, si me notan como “colocada” sepan disimular.
El control de la tercera sesión lo hice con la Dr. Roxana, me resultó agradable, insistió con iniciar la radioterapia en cuanto antes, al terminar la QT.
Finalmente transcurrió el tiempo y finalicé las 8 sesiones. Me sentía feliz y no veía la hora de ir al control, en este caso con el oncólogo titular ya reintegrado a sus tareas, solamente que me dieron el turno para un día un tanto lejano, debía transcurrir un mes y tres días. Me armé de paciencia, me dediqué a hacer una vida muy sana, comiendo verduritas, frutas y saliendo a caminar diariamente a la costanera, realmente es una hermosa zona de recreación, da gusto caminar por ella.
El día anterior a la consulta me suspendieron el turno porque el Dr. Blajman no estaría en la ciudad, me pasaron para el 6 de mayo a las 20 hs, once días después del turno acordado, además previendo que luego de un período de ausencia la consulta de las 20 hs, puede ser que se concrete a las 3 de la mañana, siempre y cuando ese día no juegue Colón (en algún momento explicaré esto). Tuve dudas si pedir un turno con otro médico, pero me pareció importante que la definición de los pasos a seguir, los haga quien tenía toda mi confianza. Tengo demasiadas dudas sobre todo lo relacionado con mi enfermedad como para sumar incertidumbres sobre el profesional. Seguiría aguardando…
En medio de mis sesiones con Paclitaxel rompe huesos, tuve un problemita que nada tuvo que ver con mi tratamiento, pero me afectó bastante, mi hijo Mau chocó con mi auto a una conductora que cruzó un semáforo en rojo destruyéndose ambos vehículos, por suerte salieron ilesos, viendo el estado de los autos, se puede decir que milagrosamente no tenían daños físicos. A Mau lo salvó llevar el cinturón, creo que en cierta forma nació de nuevo, como madre debo decir que nada más debe importar, solamente que él estuviera bien, la imbécil que cruzó en rojo sin luces ni cinturón de seguridad, por suerte quedó viva. Como soy muy previsora los 2 autos que tenemos tienen seguro contra todo riesgo, esto porque si bien nunca tuve algún siniestro, familiarmente tuvimos que afrontar varios que significaron la pérdida de 3 o 4 autos. Es increíble pero la compañía de seguros al no existir cámaras que filmen el suceso, para evitar juicios prefiere acordar culpas concurrentes, aunque me opuse a eso porque me parecía que la persona que violó tantas ordenanzas debía pagar, la compañía le pagó el auto y me pagó el mío, salvo una franquicia que debía hacerse responsable el seguro de la tonta. Hasta ahora no he podido cobrar, sigo haciendo notas de reclamos, enviando carta documento con abogado, etc.
Lo lamentable fue que durante dos meses no conté con el auto en el que me manejaba y debí hacer innumerables trámites en los seguros, vender mi auto como chocado, transferirlo, hacer todos los trámites, formulario 07, 12, 9999 etc. Finalmente como se vendió a una persona de Córdoba, hice la Denuncia de Venta, pero cuando debía retirarla me informaron que tenía una multa en Buenos Aires por manejar hablando por celular en el año 2007, siendo que yo compré el auto en el 2008 y el registro lo sabe porque tiene el legajo, pero vean, igual hay que pagar la multa, por Internet, intenté pagar aunque bajo protesta, pero según el Sistema no existía tal multa, hasta hoy no pude terminar el trámite, espero que el auto en Córdoba no se involucre en delitos o cosas raras. Esas son las cosas que me espantan de mi país. Quienes estamos dentro del sistema, pagamos todos los impuestos, cumplimos con todas las obligaciones podemos ir presos por inexplicables motivos y los que transgreden permanentemente se florean tranquilos por las calles y recibirán subsidios y premios hasta por tener relaciones sin profilácticos.
Pero lo peor se produce a las 48 horas, ataca médula ósea, así es que el dolor de huesos de la cintura para abajo es indescriptible, insoportable, tomé Ibuprofeno, Mar me inyectó Diclofenac y nada. Durante 4 días estuve muriendo de dolor, solo pensaba que si las 3 siguientes sesiones me producirían eso, renunciaría totalmente. Además me provocaba granos en la cabeza, ampollas, entumecimiento de pies, prurito, en fin, intolerable. No creo tener el umbral de dolor tan bajo, mi experiencia es que pasé dos partos con bebes de más de 4 kilogramos, sin gritar, en el primero tuve desgarros que exigieron 27 puntos, y no proferí grito de dolor alguno. También, ya casada, padecí meningitis y si bien los dolores de oídos y cabeza eran insostenibles, nunca necesité insultar o llorar desgarradoramente como en esta oportunidad.
El control lo tuve con el Dr. Lucas, un joven apuesto, al que le exprese mis problemas de dolor, me dijo con absoluta tranquilidad que se debió a que tomé poca cantidad de corticoides previamente, que bloquean los efectos en la médula ósea. Para ser sincera, debo decir que el Dr. Blajman olvidó recetarme corticoides y como la enfermera me había señalado que si me indicaba Paclitaxel debería hacer una premedicación, cuando busqué el recetario para la primera sesión le pregunté a la secretaria al respecto y ella habló por teléfono con alguien y me indicó la dosis de corticoides, dos pastillas de 4 mg. 12 horas y 6 horas antes de la QT. Lucas me indicó el doble.
A las 48 horas de la 6ta. sesión. 2da. de Paclitaxel, recordé a la madre y hermana del Dr. Lucas, mencionándolas cada cinco minutos, lo quería matar, el dolor era agobiante, insufrible, tomé cuanto calmante, analgésico, antinflamatorio encontré en mi casa y nada. Por supuesto fui al control convencida que me daban morfina o no me hacía la próxima sesión. Al tercer día mi cuñada me acercó unas pastillas de Klosidol y mejoré muchísimo, era la droga adecuada.
En esta oportunidad me atendió el Dr. Yonosen, en cuanto le conté mis dramas me receto Klosidol, es un opioide sintético cuyo mecanismo de acción central consiste en producir un bloqueo sináptico, a nivel del complejo Tálamo óptico - Lóbulo prefrontal, que constituye el centro de la percepción dolorosa y la reacción psicológica acompañante. Debía tomarlo ni bien terminara la sesión aún cuando los dolores se iniciaran a las 48 horas. Logré controlar el dolor muchísimo más. Desde entonces puedo decir que soy devota de San Klosiopio, no digo que me hice adicta, pero admiro muchísimo esta droga y llevo un blister en la cartera por las dudas, si me notan como “colocada” sepan disimular.
El control de la tercera sesión lo hice con la Dr. Roxana, me resultó agradable, insistió con iniciar la radioterapia en cuanto antes, al terminar la QT.
Finalmente transcurrió el tiempo y finalicé las 8 sesiones. Me sentía feliz y no veía la hora de ir al control, en este caso con el oncólogo titular ya reintegrado a sus tareas, solamente que me dieron el turno para un día un tanto lejano, debía transcurrir un mes y tres días. Me armé de paciencia, me dediqué a hacer una vida muy sana, comiendo verduritas, frutas y saliendo a caminar diariamente a la costanera, realmente es una hermosa zona de recreación, da gusto caminar por ella.
El día anterior a la consulta me suspendieron el turno porque el Dr. Blajman no estaría en la ciudad, me pasaron para el 6 de mayo a las 20 hs, once días después del turno acordado, además previendo que luego de un período de ausencia la consulta de las 20 hs, puede ser que se concrete a las 3 de la mañana, siempre y cuando ese día no juegue Colón (en algún momento explicaré esto). Tuve dudas si pedir un turno con otro médico, pero me pareció importante que la definición de los pasos a seguir, los haga quien tenía toda mi confianza. Tengo demasiadas dudas sobre todo lo relacionado con mi enfermedad como para sumar incertidumbres sobre el profesional. Seguiría aguardando…
En medio de mis sesiones con Paclitaxel rompe huesos, tuve un problemita que nada tuvo que ver con mi tratamiento, pero me afectó bastante, mi hijo Mau chocó con mi auto a una conductora que cruzó un semáforo en rojo destruyéndose ambos vehículos, por suerte salieron ilesos, viendo el estado de los autos, se puede decir que milagrosamente no tenían daños físicos. A Mau lo salvó llevar el cinturón, creo que en cierta forma nació de nuevo, como madre debo decir que nada más debe importar, solamente que él estuviera bien, la imbécil que cruzó en rojo sin luces ni cinturón de seguridad, por suerte quedó viva. Como soy muy previsora los 2 autos que tenemos tienen seguro contra todo riesgo, esto porque si bien nunca tuve algún siniestro, familiarmente tuvimos que afrontar varios que significaron la pérdida de 3 o 4 autos. Es increíble pero la compañía de seguros al no existir cámaras que filmen el suceso, para evitar juicios prefiere acordar culpas concurrentes, aunque me opuse a eso porque me parecía que la persona que violó tantas ordenanzas debía pagar, la compañía le pagó el auto y me pagó el mío, salvo una franquicia que debía hacerse responsable el seguro de la tonta. Hasta ahora no he podido cobrar, sigo haciendo notas de reclamos, enviando carta documento con abogado, etc.
Lo lamentable fue que durante dos meses no conté con el auto en el que me manejaba y debí hacer innumerables trámites en los seguros, vender mi auto como chocado, transferirlo, hacer todos los trámites, formulario 07, 12, 9999 etc. Finalmente como se vendió a una persona de Córdoba, hice la Denuncia de Venta, pero cuando debía retirarla me informaron que tenía una multa en Buenos Aires por manejar hablando por celular en el año 2007, siendo que yo compré el auto en el 2008 y el registro lo sabe porque tiene el legajo, pero vean, igual hay que pagar la multa, por Internet, intenté pagar aunque bajo protesta, pero según el Sistema no existía tal multa, hasta hoy no pude terminar el trámite, espero que el auto en Córdoba no se involucre en delitos o cosas raras. Esas son las cosas que me espantan de mi país. Quienes estamos dentro del sistema, pagamos todos los impuestos, cumplimos con todas las obligaciones podemos ir presos por inexplicables motivos y los que transgreden permanentemente se florean tranquilos por las calles y recibirán subsidios y premios hasta por tener relaciones sin profilácticos.
domingo, 11 de julio de 2010
Capítulo VII: Primera sesión de Quimioterapia
Aún creía posible que debía seguir con mis actividades rutinarias, me parecía que cuanto menos pensara en el tratamiento sería mejor, mi idea era tratar de tener toda la predisposición posible para no padecer los efectos adversos que conocía podían provocarme las drogas.
En todo este tiempo estuve tan ocupada que nunca me detuve a pensar en la enfermedad en sí, en que expectativa y calidad de vida podría tener, mis inquietudes siempre necesitan respuestas concretas y racionales, pero nada más alejado de esos conceptos las respuestas que pueden darme. En el tema de la salud todo es variable, depende de cada organismo, de mi mente, del tipo de cáncer, partiendo de la base que desconozco que cosa me produjo esto, las evaluaciones que se pueden hacer son escasas. Hay un componente genético, en otros países se investiga si hay genes llamados BRCA1 y 2 (breast cáncer 1 y 2) que indican la posibilidad de heredarlo, le pregunté a la Dra. Roxana y me dijo que en Argentina no se realizaba ese estudio, presumo que por razones económicas. Para mí todo eso es lo más difícil de sobrellevar. Debería verlo positivamente, al no tener saber nada con seguridad y precisión podría estimar que todo será mejor, que el cáncer puede curarse y no hacer recidiva.
Mi primera sesión fue toda una experiencia, estrené el catéter con bastante éxito, la enfermera en un principio no lo encontraba y me pinchó varias veces, pero luego le indiqué que lo sentía debajo de la cicatriz, ella me pinchaba sobre la herida, eso la ubicó y pudo encontrar la vía. Primero pasan las drogas que evitan náuseas o vómitos, luego Moni, la enfermera se puso un delantal, guantes y barbijo, parecía que emprendería un viaje intergaláctico, creo que es por el peligro de salpicarse con la droga de color rojo intenso, alguna de ellas provoca necrosis del tejido afectado. Luego de la primer hora mi estado empeoraba, pero la descompostura me parece que era más por mis miedos que por las drogas. Sí, soy bastante pusilánime. Durante las tres horas de sesión debí ir al baño dos veces, es increíble pero a los poco minutos ya se elimina en orina el color y olor de la droga roja.
Al terminar me sentía con náuseas y mareada, por suerte mi hija Mar me busco para llevarme a casa, la verdad es que no estaba en condiciones de manejar.
Durante los cuatro días siguientes no pude estar alejada del baño, vómitos, náuseas, diarrea, dolor de cabeza, repulsión a todo tipo de aroma y prurito son los síntomas más fuertes. Debo ser sincera, no son tan difíciles de sobrellevar, si evaluamos que es para curar una enfermedad tan seria, vale bancarse las molestias.
En cuanto pude me reintegré a mi tareas, me sentía muy bien, solo que a los 8 días se me empezó a caer el cabello, de todos los síntomas era el que menos me importaba, claro, nunca me había pasado, pero estar en el escritorio y ver como cae el cabello, cubriendo el teclado de la PC, es muy desagradable.
Anticipadamente había concurrido de una peluquera experta en pacientes que hacen QT, para encargar una peluca, te toman las medidas de la cabeza y muestras del cabello para hacer algo similar. Esta peluquería me la recomendó en la sala de espera una paciente que aguardaba ser atendida por el gran César.
Las conversaciones de la Sala de espera son alucinantes, el 80 % refiere a las enfermedades padecidas, intercambio de síntomas y secretos para sobrellevarlos, medicinas alternativas, algunas hasta resultan esotéricas, visitas al gauchito Gil, Padre Ignacio, Dr. Crescenti, aloe con sus mágicos atributos, hasta escuche recomendar comer gorgojos vivos, por lo general llevo un libro para leer y no participar de las charlas, no solo porque soy muy incrédula, sino para no ofender a nadie teniendo que decirle ¡Déjate de joderrrr! Lo más divertido fue una señora diciendo ¡Lo único que nos faltaba, justo nosotros, tener que ver esto! Se refería a una nota, en el TV de la sala, que mostraba con lujo de detalles diferentes cementerios. Sin duda asumía que todos los presentes estábamos muy cerca de conseguir alojamiento allí.
Cuando vi que la caída del cabello era muy rápida y molesta, fui a la peluquería a raparme para que me colocaran la peluca, me acompañó Mau. Realmente me provocó un shock importante todo eso. Primero, no me conocía pelada, descubrí que la naturaleza tampoco me regalo una cabeza con la forma que quisiera tener (sigue en deuda conmigo la madre natura) tipo Sinéad O'Connor, cantante que decidió raparse por motivos religiosos y quedó mucho más bonita, me acuerdo de una canción llamada Nothing Compares, se puede ver en YouTube. La peluca es un artefacto que provoca mucho calor y aunque me la adhirieron con un pegamento siempre sentí la sensación que se saldría de un momento a otro con cada movimiento. Tampoco pude dormir con ella. Decidí usar pañuelos en la cabeza, pareciendo una originaria de Arabia Saudita. Como convivo con mi madre, para que ella no me viera calva pudiendo sospechar algo sobre mi estado de salud, usaba permanentemente un pañuelo realizado a medida, con cabello natural, son extensiones cocidas al pañuelo, simulando flequillo y unas más largas a los costados para cubrir un poco la zona de las orejas. De cualquier manera ella siempre me hacía comentarios sobre porque no liberaba mi cabello, que no podía tenerlo siempre recogido, etc. Una de las mil veces que me señalo su molestia al respecto, le dije que estaba haciendo un tratamiento contra los piojos, que no quería contagiar a nadie y por eso me cubría la cabeza. Lo más cómico fue que en una oportunidad olvidé ponerme el pañuelo y concurrí a su llamado, la cara de sorpresa al verme me hizo dar cuenta que algo malo pasaba, huí despavorida y regresé con el pañuelo, creo que ya había olvidado el incidente, o bien disimuló muy bien, recordemos que tiene 92 años.
Muchos de los fármacos de quimioterapia interrumpen de manera temporal la división celular, especialmente de las células que se dividen rápidamente. Las células sanguíneas (los hematíes o eritrocitos, los leucocitos y las plaquetas) se producen en la médula ósea. Estas células sanguíneas se dividen rápidamente. La quimioterapia puede provocar un descenso en el recuento de células sanguíneas, lo que aumenta la posibilidad de padecer diversos síntomas. Los síntomas que sentía, creo que debido a esto, eran un enorme decaimiento y fatiga, no tenía deseos de hacer nada.
Por este motivo cada sesión de QT requiere que un día antes nos hagamos análisis de sangre para comprobar la cantidad de glóbulos, si son muy bajos se suspenderá la próxima sesión de QT.
Justamente me paso que luego de la primer sesión, cuando me disponía a tener la segunda, me obligaron a suspenderla una semana. En ese momento decidí no ir más a trabajar, no solo porque me sentía con cierto grado de debilidad sino porque el estrés propio del trabajo no me ayudaría en nada con el tratamiento, demorándolo demasiado.
Luego de cada Sesión, a los 10 días debemos controlarnos con el oncólogo, quien nos hace una nueva receta con las drogas para la siguiente. Esa receta la llevamos a la farmacia, ésta la autoriza on line con la Obra Social, quien se encarga de conseguir los remedios en las Droguerías, las Drogas son enviadas finalmente a la Farmacia que nos avisa cuando llegan para retirarlas y el día de la sesión las llevamos a la institución. Al menos así es la historia con Iapos. Esto lo explique anteriormente, pero necesito insistir porque lo tenemos que hacer en cada ocasión.
Puedo decir que la 2da, 3era y cuarta sesión no tuvieron variantes, creo que lo más difícil de sobrellevar es el día antes de la QT que asumimos que debemos inexorablemente ir a conectarnos tres horas para recibir drogas que nos envenenan el cuerpo y vomitaremos durante cuatro días sin cesar.
En principio el oncólogo que me atiende, mencionó que debía someterme a 4 sesiones de QT y que luego haríamos estudios y definiría como seguir, siendo la radioterapia imposible de evitar.
Cada consulta con el Dr. Blajman implica aguardar 6 a 7 horas, por ejemplo un turno de las 20 hs. implicará que seremos atendidos a las 2 de la mañana aproximadamente. Vi en algunos casos a esa hora la sala de espera con 6 o 7 pacientes aún. Las discusiones en la sala son asombrosas, se detectan tres grupos de personas, uno constituido por los pacientes primerizos que no pueden entender tanta demora, el segundo grupo que defiende al Dr. de los ataques explicando que atiende en el Hospital a la mañana, en un Sanatorio de Santo Tomé a las siesta y que las demoras son provocadas por las personas que vienen sin tuuurnooooo, (palo para los que no cumplieron tal requisito y además se fastidian), y el tercer grupo, en el que me incluyo, los que tratan de no participar, por ejemplo leyendo un libro.
Lo cierto es que al cumplir las 4 sesiones de QT, fui al control con cierta felicidad, pero recibí la noticia que debería hacer 4 sesiones más, con nuevas drogas, previo estudio del corazón. Realmente me sentí pésimamente, demoré en procesar eso. Además el Dr. me informó que por dos meses aproximadamente él no estaría disponible, debía operarse del tobillo. Me insistió en que lo llame al celular para avisarle sobre los estudios, que estaría muy aburrido, pero me parecía descabellado molestar a alguien que estaría convaleciente, por lo tanto para los controles pedía turno con el oncólogo que estuviera con menos pacientes, así fue que conocí tres profesionales del instituto.
En todo este tiempo estuve tan ocupada que nunca me detuve a pensar en la enfermedad en sí, en que expectativa y calidad de vida podría tener, mis inquietudes siempre necesitan respuestas concretas y racionales, pero nada más alejado de esos conceptos las respuestas que pueden darme. En el tema de la salud todo es variable, depende de cada organismo, de mi mente, del tipo de cáncer, partiendo de la base que desconozco que cosa me produjo esto, las evaluaciones que se pueden hacer son escasas. Hay un componente genético, en otros países se investiga si hay genes llamados BRCA1 y 2 (breast cáncer 1 y 2) que indican la posibilidad de heredarlo, le pregunté a la Dra. Roxana y me dijo que en Argentina no se realizaba ese estudio, presumo que por razones económicas. Para mí todo eso es lo más difícil de sobrellevar. Debería verlo positivamente, al no tener saber nada con seguridad y precisión podría estimar que todo será mejor, que el cáncer puede curarse y no hacer recidiva.
Mi primera sesión fue toda una experiencia, estrené el catéter con bastante éxito, la enfermera en un principio no lo encontraba y me pinchó varias veces, pero luego le indiqué que lo sentía debajo de la cicatriz, ella me pinchaba sobre la herida, eso la ubicó y pudo encontrar la vía. Primero pasan las drogas que evitan náuseas o vómitos, luego Moni, la enfermera se puso un delantal, guantes y barbijo, parecía que emprendería un viaje intergaláctico, creo que es por el peligro de salpicarse con la droga de color rojo intenso, alguna de ellas provoca necrosis del tejido afectado. Luego de la primer hora mi estado empeoraba, pero la descompostura me parece que era más por mis miedos que por las drogas. Sí, soy bastante pusilánime. Durante las tres horas de sesión debí ir al baño dos veces, es increíble pero a los poco minutos ya se elimina en orina el color y olor de la droga roja.
Al terminar me sentía con náuseas y mareada, por suerte mi hija Mar me busco para llevarme a casa, la verdad es que no estaba en condiciones de manejar.
Durante los cuatro días siguientes no pude estar alejada del baño, vómitos, náuseas, diarrea, dolor de cabeza, repulsión a todo tipo de aroma y prurito son los síntomas más fuertes. Debo ser sincera, no son tan difíciles de sobrellevar, si evaluamos que es para curar una enfermedad tan seria, vale bancarse las molestias.
En cuanto pude me reintegré a mi tareas, me sentía muy bien, solo que a los 8 días se me empezó a caer el cabello, de todos los síntomas era el que menos me importaba, claro, nunca me había pasado, pero estar en el escritorio y ver como cae el cabello, cubriendo el teclado de la PC, es muy desagradable.
Anticipadamente había concurrido de una peluquera experta en pacientes que hacen QT, para encargar una peluca, te toman las medidas de la cabeza y muestras del cabello para hacer algo similar. Esta peluquería me la recomendó en la sala de espera una paciente que aguardaba ser atendida por el gran César.
Las conversaciones de la Sala de espera son alucinantes, el 80 % refiere a las enfermedades padecidas, intercambio de síntomas y secretos para sobrellevarlos, medicinas alternativas, algunas hasta resultan esotéricas, visitas al gauchito Gil, Padre Ignacio, Dr. Crescenti, aloe con sus mágicos atributos, hasta escuche recomendar comer gorgojos vivos, por lo general llevo un libro para leer y no participar de las charlas, no solo porque soy muy incrédula, sino para no ofender a nadie teniendo que decirle ¡Déjate de joderrrr! Lo más divertido fue una señora diciendo ¡Lo único que nos faltaba, justo nosotros, tener que ver esto! Se refería a una nota, en el TV de la sala, que mostraba con lujo de detalles diferentes cementerios. Sin duda asumía que todos los presentes estábamos muy cerca de conseguir alojamiento allí.
Cuando vi que la caída del cabello era muy rápida y molesta, fui a la peluquería a raparme para que me colocaran la peluca, me acompañó Mau. Realmente me provocó un shock importante todo eso. Primero, no me conocía pelada, descubrí que la naturaleza tampoco me regalo una cabeza con la forma que quisiera tener (sigue en deuda conmigo la madre natura) tipo Sinéad O'Connor, cantante que decidió raparse por motivos religiosos y quedó mucho más bonita, me acuerdo de una canción llamada Nothing Compares, se puede ver en YouTube. La peluca es un artefacto que provoca mucho calor y aunque me la adhirieron con un pegamento siempre sentí la sensación que se saldría de un momento a otro con cada movimiento. Tampoco pude dormir con ella. Decidí usar pañuelos en la cabeza, pareciendo una originaria de Arabia Saudita. Como convivo con mi madre, para que ella no me viera calva pudiendo sospechar algo sobre mi estado de salud, usaba permanentemente un pañuelo realizado a medida, con cabello natural, son extensiones cocidas al pañuelo, simulando flequillo y unas más largas a los costados para cubrir un poco la zona de las orejas. De cualquier manera ella siempre me hacía comentarios sobre porque no liberaba mi cabello, que no podía tenerlo siempre recogido, etc. Una de las mil veces que me señalo su molestia al respecto, le dije que estaba haciendo un tratamiento contra los piojos, que no quería contagiar a nadie y por eso me cubría la cabeza. Lo más cómico fue que en una oportunidad olvidé ponerme el pañuelo y concurrí a su llamado, la cara de sorpresa al verme me hizo dar cuenta que algo malo pasaba, huí despavorida y regresé con el pañuelo, creo que ya había olvidado el incidente, o bien disimuló muy bien, recordemos que tiene 92 años.
Muchos de los fármacos de quimioterapia interrumpen de manera temporal la división celular, especialmente de las células que se dividen rápidamente. Las células sanguíneas (los hematíes o eritrocitos, los leucocitos y las plaquetas) se producen en la médula ósea. Estas células sanguíneas se dividen rápidamente. La quimioterapia puede provocar un descenso en el recuento de células sanguíneas, lo que aumenta la posibilidad de padecer diversos síntomas. Los síntomas que sentía, creo que debido a esto, eran un enorme decaimiento y fatiga, no tenía deseos de hacer nada.
Por este motivo cada sesión de QT requiere que un día antes nos hagamos análisis de sangre para comprobar la cantidad de glóbulos, si son muy bajos se suspenderá la próxima sesión de QT.
Justamente me paso que luego de la primer sesión, cuando me disponía a tener la segunda, me obligaron a suspenderla una semana. En ese momento decidí no ir más a trabajar, no solo porque me sentía con cierto grado de debilidad sino porque el estrés propio del trabajo no me ayudaría en nada con el tratamiento, demorándolo demasiado.
Luego de cada Sesión, a los 10 días debemos controlarnos con el oncólogo, quien nos hace una nueva receta con las drogas para la siguiente. Esa receta la llevamos a la farmacia, ésta la autoriza on line con la Obra Social, quien se encarga de conseguir los remedios en las Droguerías, las Drogas son enviadas finalmente a la Farmacia que nos avisa cuando llegan para retirarlas y el día de la sesión las llevamos a la institución. Al menos así es la historia con Iapos. Esto lo explique anteriormente, pero necesito insistir porque lo tenemos que hacer en cada ocasión.
Puedo decir que la 2da, 3era y cuarta sesión no tuvieron variantes, creo que lo más difícil de sobrellevar es el día antes de la QT que asumimos que debemos inexorablemente ir a conectarnos tres horas para recibir drogas que nos envenenan el cuerpo y vomitaremos durante cuatro días sin cesar.
En principio el oncólogo que me atiende, mencionó que debía someterme a 4 sesiones de QT y que luego haríamos estudios y definiría como seguir, siendo la radioterapia imposible de evitar.
Cada consulta con el Dr. Blajman implica aguardar 6 a 7 horas, por ejemplo un turno de las 20 hs. implicará que seremos atendidos a las 2 de la mañana aproximadamente. Vi en algunos casos a esa hora la sala de espera con 6 o 7 pacientes aún. Las discusiones en la sala son asombrosas, se detectan tres grupos de personas, uno constituido por los pacientes primerizos que no pueden entender tanta demora, el segundo grupo que defiende al Dr. de los ataques explicando que atiende en el Hospital a la mañana, en un Sanatorio de Santo Tomé a las siesta y que las demoras son provocadas por las personas que vienen sin tuuurnooooo, (palo para los que no cumplieron tal requisito y además se fastidian), y el tercer grupo, en el que me incluyo, los que tratan de no participar, por ejemplo leyendo un libro.
Lo cierto es que al cumplir las 4 sesiones de QT, fui al control con cierta felicidad, pero recibí la noticia que debería hacer 4 sesiones más, con nuevas drogas, previo estudio del corazón. Realmente me sentí pésimamente, demoré en procesar eso. Además el Dr. me informó que por dos meses aproximadamente él no estaría disponible, debía operarse del tobillo. Me insistió en que lo llame al celular para avisarle sobre los estudios, que estaría muy aburrido, pero me parecía descabellado molestar a alguien que estaría convaleciente, por lo tanto para los controles pedía turno con el oncólogo que estuviera con menos pacientes, así fue que conocí tres profesionales del instituto.
sábado, 10 de julio de 2010
Capítulo VI: Rumbo a la primera sesión de Quimioterapia.
Habiendo superado los tres meses desde la cirugía y sabiendo que lo ideal es iniciar la quimio como máximo a los 45 días de la misma. Yo la iniciaría 110 días después de la operación. Nadie podrá adjudicarme culpa de esto, porque no solo hice todos los esfuerzos por apresurar cada paso, sino que no existió un solo día en que no me ocupara de cada gestión, hablando por teléfono, yendo las veces que fuera necesario a cada lugar, inclusive molestando a personas para acelerar los trámites. Todo implicaba gastos de traslado, comunicaciones y tiempo de trabajo que luego debo devolver o tiempo personal de descanso o atención de mi familia.
Me indigna pensar en cuantas personas deben pasar por esto y que por carecer de recursos deben desistir, además sospecho que el stress que produce cada situación desagradable o conflictiva es más dañino que cualquier agente cancerígeno y lo que más me fastidia es que en cada paso hay personas con nombre y apellido responsables y culpables de desidia e indolencia y nadie castiga por hacer pésimamente su trabajo, ni tampoco les pesará en su conciencia porque para eso primero hay que contar con una.
Lograr conseguir las drogas necesarias para la quimio no fue tarea fácil. Nadie nos explica el mecanismo administrativo, lo aprendemos de tanto darnos la cabeza contra la pared.
La ficha que el médico confecciona para tratamientos prolongados se entrega en la farmacia, ésta la carga en un sistema de Iapos y es la obra social la encargada de la compra, la farmacia es un mero instrumento intermediador, ni siquiera tiene ganancias sobre esos productos, me relataron incluso que se les cobra el IVA y luego lapos se lo devuelve. Me cuesta creer este mecanismo, quizás obedece a un intercambio de favores que de alguna manera se paga, pero es una idea sin fundamento …
La compra de los productos demora 4 o 5 días, en mi caso pasaron 10 días y nada, hablaba por teléfono a la farmacia y me decían que hable a Iapos, al 0800, call center, para hacer el reclamo. MY GOOOOODDD!!!, traten de no usarlo, estoy convencida que buscan jóvenes con el más bajo coeficiente intelectual y les dan una serie de formulas para que lean recitando ante cada reclamo, me aseguraban que la farmacia compra los productos.
Finalmente recibo un llamado de la farmacia que tengo los remedios, me dirijo raudamente a buscarlos y noto que eran 6 frascos de dos drogas y las recetadas eran tres, les reclamo y me explican que ellos no saben nada, que hable a Iapos. Solo pensé más de la misma inoperancia…
Fui a la Obra social al sector de medicamentos y alguien que me pareció sabia un poco del tema me explica que Iapos los compra, la droguería los lleva a la farmacia, pero que el problema era que el Dr. pedía una droga de un laboratorio específico Doxo, que no había en existencia, estaban gestionando la Ciclofosfamida de otro Laboratorio. Esta droga viene en unos frascos tiene color rojo intensísimo y el prospecto señala que no deben ponerlo fuera de la vena porque provoca NECROSIS del tejido. WHOUUU!!!. Hay que hacerse de mucha valentía para dejar que te lo coloquen.
Como anécdota al consultar a la responsable de la QT, me dijo que no decía DOXO sino DOS frascos de la droga, que la letra del DR. es un poco confusa pero decía “dos”. A esta altura me parecía buena idea que hubieran reejecutado la obra del puente colgante, sería un buen lugar para arrojarme.
Finalmente me consiguen la droga y pido turno para la QT, de paso cuento que con la Clínica es imposible comunicarse por TE, si bien vivo a 10 Km., pierdo menos tiempo si voy personalmente.
Para mi alegría iniciaría la QT el 16 de octubre del mismo año en que fui operada, sentía ganas de festejar, pero a su vez temor por saber que me tenía que enfrentar a algo desconocido que provoca síntomas severos como descompostura de estómago, caída del cabello, inmunodepresión, etc…
Me indigna pensar en cuantas personas deben pasar por esto y que por carecer de recursos deben desistir, además sospecho que el stress que produce cada situación desagradable o conflictiva es más dañino que cualquier agente cancerígeno y lo que más me fastidia es que en cada paso hay personas con nombre y apellido responsables y culpables de desidia e indolencia y nadie castiga por hacer pésimamente su trabajo, ni tampoco les pesará en su conciencia porque para eso primero hay que contar con una.
Lograr conseguir las drogas necesarias para la quimio no fue tarea fácil. Nadie nos explica el mecanismo administrativo, lo aprendemos de tanto darnos la cabeza contra la pared.
La ficha que el médico confecciona para tratamientos prolongados se entrega en la farmacia, ésta la carga en un sistema de Iapos y es la obra social la encargada de la compra, la farmacia es un mero instrumento intermediador, ni siquiera tiene ganancias sobre esos productos, me relataron incluso que se les cobra el IVA y luego lapos se lo devuelve. Me cuesta creer este mecanismo, quizás obedece a un intercambio de favores que de alguna manera se paga, pero es una idea sin fundamento …
La compra de los productos demora 4 o 5 días, en mi caso pasaron 10 días y nada, hablaba por teléfono a la farmacia y me decían que hable a Iapos, al 0800, call center, para hacer el reclamo. MY GOOOOODDD!!!, traten de no usarlo, estoy convencida que buscan jóvenes con el más bajo coeficiente intelectual y les dan una serie de formulas para que lean recitando ante cada reclamo, me aseguraban que la farmacia compra los productos.
Finalmente recibo un llamado de la farmacia que tengo los remedios, me dirijo raudamente a buscarlos y noto que eran 6 frascos de dos drogas y las recetadas eran tres, les reclamo y me explican que ellos no saben nada, que hable a Iapos. Solo pensé más de la misma inoperancia…
Fui a la Obra social al sector de medicamentos y alguien que me pareció sabia un poco del tema me explica que Iapos los compra, la droguería los lleva a la farmacia, pero que el problema era que el Dr. pedía una droga de un laboratorio específico Doxo, que no había en existencia, estaban gestionando la Ciclofosfamida de otro Laboratorio. Esta droga viene en unos frascos tiene color rojo intensísimo y el prospecto señala que no deben ponerlo fuera de la vena porque provoca NECROSIS del tejido. WHOUUU!!!. Hay que hacerse de mucha valentía para dejar que te lo coloquen.
Como anécdota al consultar a la responsable de la QT, me dijo que no decía DOXO sino DOS frascos de la droga, que la letra del DR. es un poco confusa pero decía “dos”. A esta altura me parecía buena idea que hubieran reejecutado la obra del puente colgante, sería un buen lugar para arrojarme.
Finalmente me consiguen la droga y pido turno para la QT, de paso cuento que con la Clínica es imposible comunicarse por TE, si bien vivo a 10 Km., pierdo menos tiempo si voy personalmente.
Para mi alegría iniciaría la QT el 16 de octubre del mismo año en que fui operada, sentía ganas de festejar, pero a su vez temor por saber que me tenía que enfrentar a algo desconocido que provoca síntomas severos como descompostura de estómago, caída del cabello, inmunodepresión, etc…
viernes, 9 de julio de 2010
Capítulo V: Colocación de un puerto de titanio o catéter.
El Dr. Blajman me recomendó colocar bajo la piel un catéter, sugiriéndome un cirujano, Dr. Minisuti me dio el celular para contactarlo, pero antes él haría la derivación, pedí turno con ese Dr. y lo visite a la semana en una clínica del Sanatorio Santa Fe.
Justamente en el tiempo de esta consulta la clínica estaba siendo remodelada y pintada, en la sala de espera había una pila de inodoros, los pintores y albañiles tenían al parecer prohibido limpiar, el polvillo reinante no nos dejaba ni respirar. Los baños estaban clausurados, en fin, no quedaba más que soportar. Al hablar con la secretaría me informa que tengo 3 pacientes antes que yo, para lo que estaba acostumbrada eso no es nada, pasaron 3, 4, 5 pacientes y no me llamaban, me acerco a la secretaria y le pregunto si paso mi ficha, como siempre me contesta con cara de ofendida: Por supuesto!, también yo, como le voy a preguntar eso, si ella es muy competente!.
Pasaron 9 personas, quedamos solas en la sala Mar y yo, eran más de las 9 de la noche y sale el Dr. y llama fuertemente a un tal Etcheverría, por supuesto no había nadie y a mí ni siquiera me nombraba, me acerco y le digo si no tiene mi apellido porque soy la última paciente, me hace pasar, pero nunca le había dado mi ficha la imberbe ofendida.
EL Dr. Minisutti me receta el nombre del puerto que debo gestionar en Iapos y me aconseja que cuando tenga el aparatito le avise a su secretaria para programar la fecha de cirugía.
Debo reconocer que el procedimiento de Iapos esta vez fue realmente eficiente, a los tres días me hablo un proveedor muy amable para avisarme que él se encargaría de llevarle el elemento al Dr. Minisuti y que yo no tenía que preocuparme.
Acordada la fecha fui al sanatorio para pedir la habitación, si bien estaría un solo día prefiero pagar la diferencia para tener una habitación privada, de esa forma quien me acompaña puede descansar un poco.
Partimos hacia el sanatorio Santa Fe a la hora programada pero sorpresivamente me dicen que no hay habitaciones, compartidas o privadas, que la cirugía no puede llevarse a cabo. La sala de espera estaba congestionada con gente a la que le hacían retornar a sus casas, pero yo no estaba dispuesta a irme, lo ubico al cirujano y le planteo mi problema, ya llevaba demasiados días de demora, preocupado me dice que podemos hacer la cirugía en forma ambulatoria, sin internación que vuelva a las 15 hs. y él me opera.
Decidida a todo, regresé a la hora señalada, de la calle al quirófano directo, sin escalas, me acuestan y una anestesista me aplica la inyección que me semi duerme, pero escucho los chistes del médico, tengo la sensación que me operó a los tirones haciendo mucha fuerza. Al terminar me sienta y me dice que me voy a sentir un poco mareada, me sacan afuera del quirófano y me dejan en una sala un tiempo imposible de determinar, creo que por primera vez en mi vida siento lo que es estar drogada, en esas condiciones debí caminar hasta el auto y llegar a casa. Por supuesto que manejaba Mar, creo, porque mi inconsciencia era absoluta, a mi alrededor todo giraba sin parar. Por la noche me di cuenta que había sido un tanto bestial pedir que me operaran en cualquier condición, no se lo aconsejo a nadie.
La incisión para poner el puerto (es un reservorio de titanio con un catéter de silicona) es de unos 7 cms. debajo del hombro, demoró unos 8 días en cicatrizar, finalmente me saqué el hilo yo sola porque era como un hilo de pescar muy duro que tenía un lazo en cada extremo para de allí cortar y tirar. Según el cirujano puedo tenerlo 5 años y luego hay que quitarlo, cosa que no me agrada en absoluto, además requiere un service cada 30 días, para que no se tape hay que inyectarle heparina, un anticoagulante, si bien quisiera olvidarme que tengo este botón debajo de la piel debo recordar por 1800 días hacerle el service y luego pasar por la operación para extraerlo, no quiero pensar que se trata algo que está metido en una vena importante y tampoco imaginarme riesgos de hemorragias, por ejemplo. Me pasa que prefiero desconocer este tema para no generar respuestas hipocondríacas.
Como era de esperar, ya estaba lista para iniciar la quimioterapia, había quedado con el Dr. Blajman que debía avisarle ni bien estuviera colocado el catéter, intenté comunicarme con él, pero las secretarias me informaron que estaba en Alemania, casi me da un infarto, no podía creerlo. Cuando me parecía llegar a la meta esta se alejaba.
Justamente en el tiempo de esta consulta la clínica estaba siendo remodelada y pintada, en la sala de espera había una pila de inodoros, los pintores y albañiles tenían al parecer prohibido limpiar, el polvillo reinante no nos dejaba ni respirar. Los baños estaban clausurados, en fin, no quedaba más que soportar. Al hablar con la secretaría me informa que tengo 3 pacientes antes que yo, para lo que estaba acostumbrada eso no es nada, pasaron 3, 4, 5 pacientes y no me llamaban, me acerco a la secretaria y le pregunto si paso mi ficha, como siempre me contesta con cara de ofendida: Por supuesto!, también yo, como le voy a preguntar eso, si ella es muy competente!.
Pasaron 9 personas, quedamos solas en la sala Mar y yo, eran más de las 9 de la noche y sale el Dr. y llama fuertemente a un tal Etcheverría, por supuesto no había nadie y a mí ni siquiera me nombraba, me acerco y le digo si no tiene mi apellido porque soy la última paciente, me hace pasar, pero nunca le había dado mi ficha la imberbe ofendida.
EL Dr. Minisutti me receta el nombre del puerto que debo gestionar en Iapos y me aconseja que cuando tenga el aparatito le avise a su secretaria para programar la fecha de cirugía.
Debo reconocer que el procedimiento de Iapos esta vez fue realmente eficiente, a los tres días me hablo un proveedor muy amable para avisarme que él se encargaría de llevarle el elemento al Dr. Minisuti y que yo no tenía que preocuparme.
Acordada la fecha fui al sanatorio para pedir la habitación, si bien estaría un solo día prefiero pagar la diferencia para tener una habitación privada, de esa forma quien me acompaña puede descansar un poco.
Partimos hacia el sanatorio Santa Fe a la hora programada pero sorpresivamente me dicen que no hay habitaciones, compartidas o privadas, que la cirugía no puede llevarse a cabo. La sala de espera estaba congestionada con gente a la que le hacían retornar a sus casas, pero yo no estaba dispuesta a irme, lo ubico al cirujano y le planteo mi problema, ya llevaba demasiados días de demora, preocupado me dice que podemos hacer la cirugía en forma ambulatoria, sin internación que vuelva a las 15 hs. y él me opera.
Decidida a todo, regresé a la hora señalada, de la calle al quirófano directo, sin escalas, me acuestan y una anestesista me aplica la inyección que me semi duerme, pero escucho los chistes del médico, tengo la sensación que me operó a los tirones haciendo mucha fuerza. Al terminar me sienta y me dice que me voy a sentir un poco mareada, me sacan afuera del quirófano y me dejan en una sala un tiempo imposible de determinar, creo que por primera vez en mi vida siento lo que es estar drogada, en esas condiciones debí caminar hasta el auto y llegar a casa. Por supuesto que manejaba Mar, creo, porque mi inconsciencia era absoluta, a mi alrededor todo giraba sin parar. Por la noche me di cuenta que había sido un tanto bestial pedir que me operaran en cualquier condición, no se lo aconsejo a nadie.
La incisión para poner el puerto (es un reservorio de titanio con un catéter de silicona) es de unos 7 cms. debajo del hombro, demoró unos 8 días en cicatrizar, finalmente me saqué el hilo yo sola porque era como un hilo de pescar muy duro que tenía un lazo en cada extremo para de allí cortar y tirar. Según el cirujano puedo tenerlo 5 años y luego hay que quitarlo, cosa que no me agrada en absoluto, además requiere un service cada 30 días, para que no se tape hay que inyectarle heparina, un anticoagulante, si bien quisiera olvidarme que tengo este botón debajo de la piel debo recordar por 1800 días hacerle el service y luego pasar por la operación para extraerlo, no quiero pensar que se trata algo que está metido en una vena importante y tampoco imaginarme riesgos de hemorragias, por ejemplo. Me pasa que prefiero desconocer este tema para no generar respuestas hipocondríacas.
Como era de esperar, ya estaba lista para iniciar la quimioterapia, había quedado con el Dr. Blajman que debía avisarle ni bien estuviera colocado el catéter, intenté comunicarme con él, pero las secretarias me informaron que estaba en Alemania, casi me da un infarto, no podía creerlo. Cuando me parecía llegar a la meta esta se alejaba.
jueves, 8 de julio de 2010
Capítulo IV: Coincidencias, casualidades o causalidades.
Trataré de ser lo más objetiva posible para describir lo que me pasó.
En mi hogar, mi problema de salud y más aún los innumerables trámites que debía realizar era tema obligado lamentablemente, debíamos con mi hijos referirnos a veces con un lenguaje cifrado evitando que mi madre de 92 años entendiera, dado que a ella nunca le comenté mi situación para evitarle angustias.
Lo cierto es que Chantina fue nombrado en reiteradas ocasiones nunca con calificativos favorables, en varias oportunidades debí aplacar los ánimos de Mau que como joven vehemente quería tatuarle sus puños en la cara.
Mi esposo le comenta a un amigo sobre mis oscuras intenciones de crucificar a Chantina, éste le pregunta si se trataba de Raúl, amigo en común, luego de cruzar varias ideas, deducen sagazmente que se trata de la persona que ambos conocen uno de los pocos anatomopatólogos que existe en nuestra aldea.
Me habla a mi trabajo, poniéndome al tanto de tamaño descubrimiento, se trataba del esposo de Raquel, persona esta que yo conocía por teléfono ya que la atendí en numerosas ocasiones que deseaba ubicar a Guillermo, en todo tipo de horarios, 12 de la noche, 4 de la tarde…
El matrimonio Chantina había sido responsable del proyecto cultural del actual gobernador socialista, para ello convocaban a los artistas e intelectuales de la ciudad para crear las propuestas de cultura que llevarían a cabo si ganaba las elecciones, con ese fin organizaron reuniones semanales de trabajo para consensuar ideas y programas.
Guillermo tiene por costumbre no hacer preguntas que en general son de cortesía, como ser ¿Cómo te llamas? A que te dedicas, tu familia bien? Así es que jamás sabe apellidos, nombres, ocupación de las personas aún conviviendo regularmente muchas horas con ellas.
Esa forma de ser ha recibido mi molesta crítica en muchas oportunidades, mi idea es que viviendo en una comunidad es inevitable interrelacionar con las personas y una actitud amigable nunca está de más. No hablo de una actitud chismosa de preguntar por curiosidad inoportuna, solo demostrar al otro, con quien compartimos a veces más horas que con nuestra propia familia, que estamos a su lado, que puede contar con nosotros, una actitud de cordialidad ayuda a enfrentar los sinsabores cotidianos que el trabajo o cualquier actividad social no deparan. Por supuesto que no podemos tener afinidad con todas las personas, pero si bien hacemos realmente amistad con unos pocos, con el resto podemos ser cordiales.
Antes de concluir el día el Dr. Chantina nos aguardaba en su casa, ya no me recibiría como una ignota paciente sino como la esposa de un artista plástico de renombre. Es oportuno aclarar que detesto utilizar las relaciones de amistad para sacar ventajas, nunca hago eso porque me parece que es estafar el concepto de amistad pero además soy defensora de tratar de igual manera a toda persona, con respeto y dedicación que merecen tan solo por ser humano, dejando de lado título, parentesco o relación, tiendo a tratar mejor a un humilde cuidacoches que a un ministro, pero lo cierto es que sentía la necesidad de enfrentar a este profesional para que me aclarase las discrepancias de los estudios que influirían en mi futuro tratamiento.
Luego de las presentaciones le hice ver los dos estudios el suyo y el de Rosario, y le pregunté en cual debía confiar. Con absoluta frialdad me dijo que en el realizado en Rosario. Seguidamente le dije como confiar en los dos estudios que no pude hacer en Rosario, me aseguró que en el informe del tumor y el ganglio sí podía confiar. Me pidió disculpas, manifestando que los resultados problemáticos fueron realizados en Esperanza por personas que él subcontrata. Las dudas me acompañarán por siempre, la firma es suya y me fastidia muchísimo que un profesional arriesgue su buen nombre tan torpe y bastardamente, a menos que ya no tenga ningún buen nombre que proteger. Imaginaba cuantos pobres pacientes habrán recibido una quimio equivocada por culpa de este personaje, seguramente en tantos años de carrera ha colaborado mucho para aumentar las estadísticas del cementerio.
Con esa charla traté de cerrar ese capítulo, sin duda me haría más daño obsesionarme con lo sucedido. Cerré los ojos y pensé que debía seguir adelante, por suerte Blajman desconfió de los resultados, le estoy sinceramente agradecida, con su apoyo profesional podré superar esta desagradable situación.
En mi hogar, mi problema de salud y más aún los innumerables trámites que debía realizar era tema obligado lamentablemente, debíamos con mi hijos referirnos a veces con un lenguaje cifrado evitando que mi madre de 92 años entendiera, dado que a ella nunca le comenté mi situación para evitarle angustias.
Lo cierto es que Chantina fue nombrado en reiteradas ocasiones nunca con calificativos favorables, en varias oportunidades debí aplacar los ánimos de Mau que como joven vehemente quería tatuarle sus puños en la cara.
Mi esposo le comenta a un amigo sobre mis oscuras intenciones de crucificar a Chantina, éste le pregunta si se trataba de Raúl, amigo en común, luego de cruzar varias ideas, deducen sagazmente que se trata de la persona que ambos conocen uno de los pocos anatomopatólogos que existe en nuestra aldea.
Me habla a mi trabajo, poniéndome al tanto de tamaño descubrimiento, se trataba del esposo de Raquel, persona esta que yo conocía por teléfono ya que la atendí en numerosas ocasiones que deseaba ubicar a Guillermo, en todo tipo de horarios, 12 de la noche, 4 de la tarde…
El matrimonio Chantina había sido responsable del proyecto cultural del actual gobernador socialista, para ello convocaban a los artistas e intelectuales de la ciudad para crear las propuestas de cultura que llevarían a cabo si ganaba las elecciones, con ese fin organizaron reuniones semanales de trabajo para consensuar ideas y programas.
Guillermo tiene por costumbre no hacer preguntas que en general son de cortesía, como ser ¿Cómo te llamas? A que te dedicas, tu familia bien? Así es que jamás sabe apellidos, nombres, ocupación de las personas aún conviviendo regularmente muchas horas con ellas.
Esa forma de ser ha recibido mi molesta crítica en muchas oportunidades, mi idea es que viviendo en una comunidad es inevitable interrelacionar con las personas y una actitud amigable nunca está de más. No hablo de una actitud chismosa de preguntar por curiosidad inoportuna, solo demostrar al otro, con quien compartimos a veces más horas que con nuestra propia familia, que estamos a su lado, que puede contar con nosotros, una actitud de cordialidad ayuda a enfrentar los sinsabores cotidianos que el trabajo o cualquier actividad social no deparan. Por supuesto que no podemos tener afinidad con todas las personas, pero si bien hacemos realmente amistad con unos pocos, con el resto podemos ser cordiales.
Antes de concluir el día el Dr. Chantina nos aguardaba en su casa, ya no me recibiría como una ignota paciente sino como la esposa de un artista plástico de renombre. Es oportuno aclarar que detesto utilizar las relaciones de amistad para sacar ventajas, nunca hago eso porque me parece que es estafar el concepto de amistad pero además soy defensora de tratar de igual manera a toda persona, con respeto y dedicación que merecen tan solo por ser humano, dejando de lado título, parentesco o relación, tiendo a tratar mejor a un humilde cuidacoches que a un ministro, pero lo cierto es que sentía la necesidad de enfrentar a este profesional para que me aclarase las discrepancias de los estudios que influirían en mi futuro tratamiento.
Luego de las presentaciones le hice ver los dos estudios el suyo y el de Rosario, y le pregunté en cual debía confiar. Con absoluta frialdad me dijo que en el realizado en Rosario. Seguidamente le dije como confiar en los dos estudios que no pude hacer en Rosario, me aseguró que en el informe del tumor y el ganglio sí podía confiar. Me pidió disculpas, manifestando que los resultados problemáticos fueron realizados en Esperanza por personas que él subcontrata. Las dudas me acompañarán por siempre, la firma es suya y me fastidia muchísimo que un profesional arriesgue su buen nombre tan torpe y bastardamente, a menos que ya no tenga ningún buen nombre que proteger. Imaginaba cuantos pobres pacientes habrán recibido una quimio equivocada por culpa de este personaje, seguramente en tantos años de carrera ha colaborado mucho para aumentar las estadísticas del cementerio.
Con esa charla traté de cerrar ese capítulo, sin duda me haría más daño obsesionarme con lo sucedido. Cerré los ojos y pensé que debía seguir adelante, por suerte Blajman desconfió de los resultados, le estoy sinceramente agradecida, con su apoyo profesional podré superar esta desagradable situación.
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